PERCEPCIONES DE LA ECONOMÍA

Éxito de activos argentinos en Wall Street y frente interno complicado

La demanda de activos argentinos en el exterior pasa un gran momento, pero en contrapartida cae la imagen del Gobierno y la inflación sigue estando entre las principales preocupaciones de la gente.
Domingo 21 de enero de 2018

Peña y Dujovne (NA)

 

Son muchas las operaciones que denotan el inocultable interés que existe entre los inversores extranjeros por comprar activos argentinos en el exterior, más precisamente en Wall Street. Allí están -como testigos- los casos de Corporación América Airports, Loma Negra y otros y eso se da en parte porque mantienen tasas de interés más altas que el resto de los emergentes (en el caso de los bonos),
pero también porque desde afuera se ven seducidos por algo que les resulta de sumo interés. La economía argentina casi llegó al 3% de crecimiento durante el año pasado, pero al mismo tiempo se bajó la inflación y el Gobierno Nacional está dando concretos indicios de mayor austeridad fiscal.

 

Incluso y tal vez como reflejo de esto, hace dos semanas el ministerio de Finanzas no tuvo problemas para colocar USD 9.000 millones, consiguiendo una reducción de tasas en los bonos a cinco, diez y 30 años. Colocó en el arranque del año más del 60% de lo que precisa del mercado internacional este 2018.

 

A los grandes bancos de inversión casi que ahora poco y nada le preocupan o importan los desequilibrios de la economía argentina, en especial los déficit gemelos.

 

Los 22.000 millones de dólares que reunieron los argentinos en 2017, sumados a los USD 9.600 millones generados por turismo y los USD 8.500 millones generados por el sector automotor son una señal de alerta. Pero por ahora todo se cubre con los dólares que llegan por endeudamiento, tanto del Gobierno como del sector privado.

 

El sobrecumplimiento de metas fiscales anunciadas recientemente por Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda del Gobierno de Macri, fue una clara señal hacia los inversores sobre el nuevo ciclo de mayor austeridad en el manejo de las cuentas públicas que comenzó a transitar la Argentina.

 

El déficit primario de 3,9% del PBI (contra una meta del 4,2%) evidenció por primera vez en los últimos 15 años un incremento de los ingresos sobre el gasto.

 

Mientras los mercados continúen financiando a la Argentina, el enfoque de reducción gradual del déficit podrá mantenerse sin mayores problemas. El anuncio oficial de un recorte de 20% de los cargos políticos pretende dejar muy en claro la idea de un esfuerzo más parejo a la hora ajustar, aún cuando el efecto en las cuentas públicas no termine siendo significativo.

 

El entusiasmo de los inversores extranjeros aumentó claramente tras las pasadas elecciones legislativas, algo que contrariamente no se reflejó del mismo modo en el orden interno.

 

Varias consultoras privadas coincidieron con esto en sus informes y estudios y todo se refiere a la significativa caída que sufrió el Gobierno en la opinión pública a partir de diciembre, o sea a poco más de un mes del triunfo electoral.

 

Según Synopsis, la imagen positiva del Gobierno cayó de 51% al 38% entre noviembre y enero y en la misma dirección apuntó Management and Fit.

 

El índice de expectativas económicas cayó 2,3 puntos en las últimas cuatro semanas, mientras que el de expectativas políticas disminuyó 2,9%.

 

Mientras que en Wall Street miran con buenos ojos la coyuntura general de la Argentina, los argentinos están más enfocados -en cambio- en la situación "micro" y no en la "macro".

 

La reforma previsional y la alta inflación de diciembre (3,1% fue el mayor nivel del año) tuvieron sin dudas efectos negativos. También los fuertes ajustes de tarifas de luz y gas de diciembre, sumados este mes al aumento de la nafta (en febrero le toca al transporte para la zona metropolitana), no colaboraron para que se perciba un mejor panorama interno.

 

Una mayor volatilidad del dólar, como se viene observando desde diciembre, también es un factor que agrega a la incertidumbre y las dudas.

 

Entre tanto, resulta casi insostenible e imparable el nuevo golpe al bolsillo, aunque las vacaciones lo disimularán un poco.

 

"La inflación de diciembre podría provocar una caída en términos reales de las ventas en supermercados y centros de compras. Similar situación habrá que monitorear en los primeros meses del 2018 donde se espera que la inflación impacte moderadamente sobre rubros como alimentos, bebidas y restaurantes",
se dijo desde la consultora ACM.

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