LA GENTE COMO REHÉN

El fútbol argentino, de las promesas de cambio a la dura realidad

Las grandes promesas de cambio de la AFA quedaron una vez más en la nada. Todo se enmarca en la idea de un cambio para que nada cambie en realidad. Complicidad dirigencial, barrabravas con libertad de acción y -en medio- la gente como rehén.
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Lunes 22 de enero de 2018

Problemas en AFA

 


Muchos creían que el Superclásico, disputado durante la noche del domingo entre Boca Juniors y River Plate en Mar del Plata, marcaría el comienzo de una nueva etapa. Sin embargo, la dura realidad volvió a golpear fuerte y, como siempre, el principal damnificado es el espectador, el hincha común que termina de rehén. En este caso, por las propias fuerzas de seguridad.

 

Más allá del resultado de un partido, algo que es anecdótico y circunstancial, lo graves es que -una vez finalizado el encuentro- mucha fue la gente que debió permanecer dentro del estadio sin poder salir a consecuencia de un fuerte operativo de seguridad.

 

Lo curioso, y esto es algo repetido hasta el cansancio, es que otra vez se impidió la salida de quienes abonan con mucho esfuerzo su entrada y van a alentar a su equipo, mientras que los efectivos policiales afectados al monumental operativo daban la sensación de custodiar a los revoltosos que nunca faltan.

 

De hecho, durante la tarde previa al partido ya se sabía en donde se debía poner el foco de la atención de parte de las autoridades: en Mar del Plata hubo detenidos que integran la barra brava de River y que tenían en su poder drogas, alcohol y armas. Se supone que estos no deberían haber entrado a la cancha, cosa que a la luz de los hechos no fue así.

 

¿Llegará alguna vez el momento en que se de pelea real contra los barras bravas y los violentos? La respuesta sigue pendiente, aunque de todos modos, todo indica que no tenemos más que observar a nuestro alrededor y ver la cruda realidad.

 

 

Es que, en muchos casos, los barras que ingresan a los estadios y manejan negocios millonarios, son socios de los directivos de los clubes, que son a su vez, directivos de la AFA, desde hace tiempo tan cuestionada por sus prácticas politicas y económicas verdaderamente oscuras y cuestionables.

 

Se dice que el fútbol argentino es un desastre y eso no deja de ser una contundente verdad. Pero claro que esto nada tiene que ver con los resultados deportivos, sino con lo institucional.

 

La barbarie del fútbol argentino, no se da en ninguna otra parte del mundo y, como si fuera poco, en lugares como los Estados Unidos o Europa, este tipo de complicidades que enmarcan ilegalidad, son seriamente investigadas y castigadas.

 

Al final del camino, quien alienta de corazón por los colores de su equipo y paga -con tanto esfuerzo- los precios descomunales que se deben abonar para ver un simple partido de fútbol, termina siendo la víctima repetida de un sistema perverso que (mediante la complicidad de autoridades políticas, policiales y judiciales con la AFA y algunos sectores dirigentes de clubes) simula un cambio para que nada cmabie en realidad.