RELATO EN PRIMERA PERSONA

Detalles de la clínica de abortos a metros del Obelisco

Hubo un vidriero y un gasista santafesinos detenidos por regentear un quirófano en el hotel Las Naciones sobre la calle Corrientes. Detalles de como funcionaba.
Domingo 11 de febrero de 2018

Clínica de aborto

El hotel Las Naciones, a metros del teatro Gran Rex. El 28 y el 29 de octubre pasado, la división Delitos Contra La Salud de la Policía de la Ciudad irrumpió en dos habitaciones de los pisos cuarto y quinto del hotel tras un año de investigación a cargo de la Fiscalía N°19 y encontraron una clínica de abortos a metros del Obelisco. Fernando T. y Juan G., vidriero y gasista oriundos de Santo Tomé, provincia de Santa Fe, quedaron detenidos.


Lo que se encontró en la clínica clandestina fueron algodones ensangrentados, un ecógrafo portátil, instrumental quirúrgico, medicación y sustancias como el sulfato de atropina, un fuerte preanestésico y antiespasmódico empleado en casos de envenenamiento en perros. El precio por interrumpir un embarazo de forma quirúrgica allí era de 27 mil pesos.

 

Carla, una mujer que se realizó una intervención en la clínica, cuenta su experiencia:"Encontré la página y los contacté. Me pidieron una ecografía y nada más, no me dijeron que me haga un análisis de sangre, nada. La comunicación tardó una semana. Tenía que seguir una simple de serie de pasos desde la avenida Corrientes" y agrega que con quien se contactó fue con Juan G.: "Hablé todo con él".

 

Sobre el procedimiento contó que fue breve: "En veinte minutos abrí de vuelta los ojos". Al despertar contó que le dijeron: "Vas a estar mareada un ratito y se te va a pasar" y dieron analgésicos de venta libre.

 

La investigación comenzó en 2016 cuando la Fiscalía N°19 obtuvo el sitio de Ginofem y su número de WhatsApp y encargó tareas de inteligencia.

 

Una mujer policía se hizo pasar por clienta y recibió las mismas ordenes que Carla: esperar en la puerta del hotel Las Naciones a un hombre de pelo oscuro y camisa blanca, Juan. G.

 

A tres meses de esto, Juan G. y Fernando T. no ha sido indagados y estarían libres. No hay registro de sus nombres en el Servicio Penitenciario Federal.

Clínica de aborto
La causa continúa bajo la carátula de "averiguación de delito." La posible imputación que pueden eventualmente recibir los presuntos encargados de regentear la clínica puede ser el de ejercicio ilegal de la medicina, un eventual homicidio culposo o doloso si se detecta.


Un abortero que obra con consentimiento de la persona a la que le interrumpe un embarazo recibe una pena muchísimo menor de quien lo hace sin permiso explícito, una diferencia de seis años de pena de prisión. Sin embargo, el artículo 86 establece que el aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta no es punible, por ejemplo, "si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios."


Hay lugares muy diferentes al hotel Las Naciones para interrumpir un embarazo. En febrero del año pasado, se allanó una red de veinte aborteros de nacionalidad peruana y boliviana presuntamente regenteados por una enfermera de nacionalidad argentina. El fiscal Federico Delgado investigó durante largo tiempo a Marco Antonio Sosa, alias "Hermano Vicente", que operaba en Liniers y fue eventualmente condenado.

Luciana Sánchez, abogada de la agrupación Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto, dice: "Hay un modus operandi con estas causas, comienza con inteligencia e intervenciones a números encontrados en Internet. Se selecciona. Esta clínica no estaba en Barrio Norte. Se sigue criminalizando al mismo sujeto social. Es bueno que la Justicia desarme clínicas ilegales, que van de la mano de múltiples delitos, pero no se puede criminalizar a las pacientes. No es general, no es en todo el país ni en todo el aparato judicial pero hay un tendencia desde ciertos sectores a hacerlo en los últimos años. Hay muchas denuncias que quedan en nada, aunque en jurisdicciones como Tierra del Fuego son difíciles de anular. Hay chicas que pasan años en el sistema sin saber para qué, es un disciplinamiento."


Sabrina Cartabia, presidenta de la Asociación Civil Red de Mujeres y miembro del colectivo Ni Una Menos, afirma: "Las historias clínicas son documentos privados. Los consentimientos informados hacen parte de esas historias clínicas. Iniciar un proceso en base al secuestro de esos instrumentos sin una orden que específicamente busque esas historias clínicas es una violación a los derechos del paciente y a la confidencialidad que impera en la relación médico-paciente, que solo puede ser quebrada por medio de una orden judicial fundada en la que se explicita que se busca la historia clínica de una persona en específico. En todo caso la justicia debería investigar si existió ejercicio ilegal de la medicina o si ese lugar puso en riesgo a las mujeres por no cumplir con los standards de calidad y seguridad debidos."

Clínica de abortos

 

 

 

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