MASCOTAS Y NIÑEZ

Niños y perros: Educación para la convivencia responsable

Jueves 12 de abril de 2018

Perros, mascotas

Desde las primeras etapas de la vida del ser humano, el perro se convirtió en una de las especies del reino animal más cercana, gracias al contacto temprano y su vínculo estrecho. Es muy común tener perros en casa o encontrarlos en el barrio, en los parques; o bien, en casas de amigos. La convivencia entre niños y perros puede ser muy beneficiosa para ambas partes, pero lograrla requiere del cuidado responsable de los adultos.

 

El respeto mutuo es la clave. Por un lado, no podemos pretender forzar al perro a niveles de tolerancia que vayan contra sus instintos básicos. Por el otro, es imperativo supervisar la interacción niño–perro, interviniendo cuando sea necesario, pero sin cortar la naturalidad de los chicos. En este sentido, es necesario que los menores entiendan que no hay que molestarlo cuando está comiendo o descansando. Y, a su vez, hay que enseñarle al cachorro que la piel de las personas es mucho más delicada que la suya y que jamás se toca ni con los dientes ni con las uñas.

 

En cuanto al cuidado responsable, las necesidades básicas de los animales de la familia (comida, salud, ejercicio, educación) siempre son responsabilidad de los adultos. No es correcto asignar a los niños una tarea cuando todavía no tienen madurez necesaria para asumirla. Lo que sí, pueden acompañar con determinados quehaceres (siempre bajo supervisión) como colaborar a la hora de darle la comida, las visitas al veterinario y los paseos. Estos hábitos ayudan a fomentar en los más chicos la responsabilidad y la empatía con los animales. Además, permiten que los perros reconozcan a los chicos como sus cuidadores, y les tengan mayor estima y respeto.

Mercedes Iacoviello, Líder del Proyecto Salta Violeta, Niños y perros Educación para la convivencia responsable 

Otro factor a considerar son los encuentros seguros con mascotas ajenas. Son muchos los perros que circulan por las calles en sus paseos diarios, y hay que enseñar a los pequeños cómo relacionarse con ellos para evitar accidentes. Tienen que saber que, para pasar desapercibido frente a un perro, lo mejor es seguir caminando naturalmente y no mirarlo fijo. Y que si quieren acariciarlos (siempre que venga acompañado de una persona), tienen que preguntar primero si le gustan las caricias y nunca abalanzarse sobre el animal. También es responsabilidad de las familias socializar a sus cachorros con personas de todas las edades. Cabe destacar que los perros diferencian niños de adultos (su aspecto, sus movimientos, su comportamiento son distintos), y por eso hay que asegurarse que los más chicos sean parte de su paisaje cotidiano en los primeros meses de vida, para que no los vean como una amenaza.

 

Del mismo modo, la educación sobre el buen trato animal y cuidado responsable tiene un enorme potencial para mejorar la salud pública y el bienestar de la comunidad. Si enseñamos desde la propia escuela que los animales sienten dolor y placer, que experimentan emociones como la alegría, el miedo y el enojo, tendremos generaciones con mayor empatía hacia todos los seres vivos. Asimismo, si les transmitimos que por ser animales domésticos los perros necesitan de las personas para poder sobrevivir, lograremos inculcarles la responsabilidad por su cuidado.

 

Nuestra experiencia de más de diez años visitando escuelas y eventos públicos con los perros entrenados del Proyecto Salta Violeta nos muestra que hay una enorme avidez en los chicos, los maestros y las familias en aprender cómo cuidar mejor a sus propios perros. Si queremos lograr la convivencia armoniosa entre niños y perros, nada mejor que sembrar semillas de cuidado responsable desde una edad temprana.

 

Por Mercedes Iacoviello

Líder del Proyecto Salta Violeta, participa en Expo Nuestros Perros.

*INVITADO DEL DÍA DE DIARIO26.COM

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