RECAMBIO FORZADO EN EL GABINETE

Milei: cambios en el gobierno de Macri, el triunfo de los "pataduras"

El experto economista Javier Milei analiza la coyuntura del Gobierno de Macri, sus errores y los recientes movimientos que evidencian una crisis en el gabinete de ministros.
Lunes 18 de junio de 2018

Ministros - Gobierno - Política

 

Los varios movimientos que se dieron internamente en el Gobierno de Mauricio Macri, parecen dejar en claro que efectivamente el primer mandatario cayó en la cuenta de que la economía argentina está realmente muy mal. También podría significar que si no cambia rapidamente el rumbo, le costará muchísimo retener el poder, además de pasar a la historia por haber encabezado una gestión presidencial con inocultables signos de impericia técnica y alarmante falta de valentía para hacer lo que debía hacer.

 

Pero ante esa perspectiva, también es notorio que Macri sigue incurriendo en errores y que -pese a los cambios de nombres- también mantiene en su Gabinete a gente que ha llevado a la Argentina a más inconvenientes.

 

De hecho, no puede tomarse de otro modo que siga sosteniendo a la Jefatura de Gabinete, desde donde se erró desde el primer día de gestión presidencial. Comenzó planteando el falso dilema entre shock y gradualismo. Más allá de las consideraciones teóricas que se pueden hacer al respecto, lo más grave es haberle dado la espalda a la evidencia empírica que arroja el país. Así, desde 1952 todos los programas de shock (salvo el de 1959) tuvieron características expansivas, mientras que -por otro lado- todos los programas gradualistas resultaron en un inocultable fracaso al ser implementados.

 

En su informe exclusivo para El Cronista, el economista Javier Milei, afirma que por otra parte, los parásitos de la política jamás tomaron en cuenta que con la actual presión tributaria la mayor parte de las inversiones son inviables, motivo por el cual era necesario bajar de modo drástico el gasto público y los impuestos, donde si toda la deuda que se ha tomado hubiera sido tomada para financiar el mismo déficit pero
con menor presencia del Estado, la economía estaría creciendo a tasas deslumbrantes (al menos ello sugiere la calibración de un modelo de crecimiento del tipo Jones-Manuelli que hicimos junto a Diego Giacomini).

 

Pero para Milei, de todos modos,los errores de parte del Gobierno no culminan allí. Así las cosas, sostiene Milei en su informe que: "La impericia del keynesiano Alfonso Prat-Gay no se quedaba en lo fiscal. En lo monetario negó olímpicamente el sobrante monetario (money overhang) de casi 5 puntos del PIB. Ello hizo que al
momento de abrir el cepo cambiario, aún con la estacionalidad de la demanda de dinero a su favor, el BCRA al fijar la tasa de interés en un nivel consistente con las condiciones de arbitraje de los mercados de capitales esterilizara una cantidad enorme de dinero vía Lebac".

 

De acuerdo a lo planteadio por Milei, la Argentyina sólo tuvo tranquilidad monetaria en dos oportunidades. Una de ellas se dio en 1959 y la otra recién en 1975, donde en ambos casos, la salida de los cepos multiplicó por seis veces la tasa de inflación. Así -sostiene Milei en El Cronista- "en el primer caso la inflación pasó de niveles del 20% al 120% y de 30% al 180% en el segundo. De este modo si uno considera que la tasa de emisión venía al 45% y la bomba de los futuros la hubiera hecho saltar al 85%, la tasa de inflación hubiera trepado a niveles del 500%. Esto es, mientras que el Gobierno debería haber paseado en andas a Federico Sturzenegger, los keynesianos brutos lo hostigaban por los niveles de tasa de interés pese a que ya durante 2017 la inflación estaba en baja (aún frente al incentivo irracional del crédito desde el BNA que metió por lo menos entre 5 y 9 puntos adicionales de inflación) al tiempo que los indicadores de actividad daban cuenta de una
recuperación cíclica".

 

Pese a eso logros circunstanciales del Banco Central, pasadas las recientes elecciones, la Jefatura de Gabinete se sintió más fuerte y ante la perspectiva de un peligroso desequilibrio de la cuenta corriente de 5% del PIB junto a un colosal desequilibrio fiscal, fue con convicciones contra la independencia del BCRA.

 

"La brutalidad keynesiana señalaba que si se baja la tasa eso haría subir el tipo de cambio, por lo que pisando salarios y comprimiendo las ganancias de los empresarios, ello daría una ganancia de competitividad que no sólo corregiría el déficit externo sino que además se aceleraría el ritmo de expansión de la economía", sostiene el economista Milei.

 

También, en su informe para El Cronista, Milei sostuvo: "Como era de esperar, nada de los que salga de las cabezas enfermas de los hijos de Keynes puede terminar bien. Pese a que la demanda de dinero se fortalece en el período que va desde la tercera semana de diciembre a la tercera de febrero, la demanda de dinero se
desplomó y con ello se destrozó el poder adquisitivo del dinero. Así, la tasa de inflación que viajaba a niveles del 18% trepó a niveles que van, según la medida, entre el 30% al 40%. El tipo de cambio saltó más de un 50% pese a vender más de u$s 11.000 millones. Y la tasa, que las bestias querían ver en como máximo en el
20%, llegó a tocar el 100% y en una licitación amañada logró fijarse en el 40%".

 

Para poder explicar lo que pasó el 28D, la cosa -según Milei- es más sencilla. El Central al controlar la tasa de interés y no los agregados monetarios (o fijar el tipo de cambio) trabajaba con un modelo sin ancla nominal. El tema es que para establecer fehacientemente el nivel de los precios al consumidor en la economía
hace falta determinar la cantidad de dinero, pero como ésta es determinada por los individuos de manera endógena, los precios dejan de estar anclados, sostiene Milei en su informe.

 

En el mismo sentido, el economista expresó que: "Es ahí donde ingresan las expectativas. Así, cuando las expectativas están sólidas, ello brinda un nivel de precios esperados que junto a la tasa nominal fijada por el BC permite determinar la cantidad de dinero y con ello anclar los precios. Sin embargo, el modelo no está
diseñado para ineptos que de un día para el otro deciden dinamitar la reputación de un Banco Central".

 

Luego expresó el economista: "Así las cosas, el avance sobre el BCRA volatilizó las expectativas, dejó al modelo sin ancla y con ello los precios a la deriva, donde la única forma de parar dicho desastre es sacando pesos de la calle como sea, esto es, subiendo la tasa y vendiendo dólares (comprando pesos).

 

En su informe especial para El Cronista, dijo Milei: "Este desastre nos dejó sin financiamiento en los mercados voluntarios de deuda y terminamos en el FMI. Ahora habrá que hacer un ajuste que hará caer el nivel de actividad, el empleo, el salario real y el consumo, al tiempo que la pobreza, la indigencia y inflación estarán al alza; mientras que si el ajuste no se hace de modo serio volaremos por los aires. En este sentido, frente a semejantes daños, Mauricio Macri premia a los responsables del desastre y despide al único funcionario de nivel que tenía, mientras que nos quieren hacer creer que el problema es la mesa de dinero del BCRA".

 

Finalmente, cerró su informe especial el economista Javier Milei: "Sr. Presidente, con el mayor de los respetos y por el bienestar de todos los argentinos le comento que, aún si se levantaran de la tumba Friedman, Hayek y Mises para ponerse al frente del BCRA, dado los ineptos de Jefatura de Gabinete y los que dependen de
ella, también fracasarán. Con dicho equipo no nos salva ni Mandrake el mago".

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