CIFRAS ALARMANTES

La oferta y demanda de cocaína acorrala a Colombia

Los cultivos de coca y las disidencias de las FARC echan combustible al problema del narcotráfico en Colombia.
Jueves 20 de septiembre de 2018

Colombia - cocaína

El gobierno de Colombia, debe enfrentar a la corrupción, el ELN y la crisis humanitaria y migratoria de los venezolanos. Aunque en el último tiempo el aumento de cultivos de coca y las actividades delictivas de algunos disidentes de las ex FARC son el tema que más preocupa.


Colombia, según la Oficina de la Casa Blanca para las Políticas Nacionales de Control de Drogas (ONDCP), pasó de tener 188.000 hectáreas en 2016 a 209.000 en 2017. Son varios los actores que han tratado de controlar los cultivos y llenar el vacío de poder dejado por la guerrilla de las FARC, tras la firma del Acuerdo de Paz, el 24 de noviembre de 2016.

 

Las zonas donde más ha crecido y el Gobierno interpreta como "calientes", son el Pacífico, frontera con Ecuador, en donde opera el disidente ecuatoriano, Walter Patricio Arizala, llamado "el Guacho”.

 

El Catatumbo, en la frontera noreste, entre Colombia y Venezuela, sigue siendo una zona de actividades delictivas de la guerrilla del ELN, involucrada en el narcotráfico trasnacional y la voladura de los oleoductos de Colombia y Urabá, tradicional ruta del narcotráfico hacia Centroamérica y Estados Unidos.



Se cree que exmiembros de las FARC estarían involucrados en el narcotráfico en Colombia. De acuerdo con InSight Crime, estos disidentes llegarían a unos "2.000”, y el think tank cuenta entre ellos a unos 9 importantes exguerrilleros de FARC. El diario The New York Times (NYT) habla, sin embargo, de que el "40% de los antiguos miembros de las FARC habría emigrado hacia el narcotráfico”.

 

El politólogo colombiano Juan Carlos Garzón, explica que hay dos aspectos a tener en cuenta: uno, que "hay distintas cifras de base", y da un ejemplo: "Según la lista entregada por las FARC, en el momento del desarme, ese grupo tenía 8.000 miembros. Pero si se tienen en cuenta a los milicianos, que no hacían parte de las unidades en las selvas, sino que colaboraban en tareas tácticas desde los centros urbanos, la cifra superaría los 13.000 miembros”.

 

Además agrega que "es un error suponer que todos los miembros del Cartel del Golfo o de otros grupos emergentes del narcotráfico, eran guerrilleros”, y precisa que las investigaciones en terreno han desvelado que, "si bien algunos reclutadores son disidentes, los nuevos reclutados en las filas del narcotráfico son mayormente migrantes venezolanos, por dinero, e indígenas y afrocolombianos reclutados por la fuerza en las zonas selváticas”.

 

El crecimiento de los cultivos de coca se analiza por varios factores, Garzón explica que tiene que ver con el punto 4 del Acuerdo de Paz, publicado en 2014, y en el que el Estado prometía una jugosa indemnización a las familias que tuvieran cultivos de coca, a cambio de su destrucción. La consecuencia de ese temprano anuncio es que muchos sembraron coca, en espera de ayuda estatal y por otro lado, en medio del anuncio de la pronta desaparición de las FARC, y en vista de la seguridad de la demanda nacional y mundial de cocaína, "otros grupos asumieron el negocio del narcotráfico abandonado por algunos frentes de esa guerrilla", agrega.


Otra explicación es el el aumento del valor del dólar, que eleva la rentabilidad de la droga. Y el cuarto, tiene que ver con que "en Colombia compiten dos economías ilegales: la de la cocaína y de la extracción ilegal de oro”.

Por último, Garzón explica que "el crecimiento de los cultivos es resultado de la falta de un plan para contener los cultivos durante el proceso de paz” y por motivos de riesgo de la salud, "la Corte Constitucional de Colombia prohibió la aspersión de glifosato para la erradicación de cultivos de coca”.


El país sudamericano se encuentra atrapado en busca de implementar la paz, proteger a su población y combatir el narcotráfico.

Internacionales (Mundo)
Colombia
Cocaína
FARC