Daniel Angelici, reunión con Conmebol en Paraguay, Superfinal de Copa Libertadores, Reuters


La consagración de River como campeón de la Copa América fue un dirísimo golpe para Daniel Angelici, para Boca y hasta para el propio presidente Mauricio Macri.


Tras su asunción en 2011, fue relecto con el 44% de los votos. En su puesto el club Xeneize ganó tres títulos locales, 2 Copas Argentina y llegó a dos finales de Libertadores pero cuando sucedió, River estaba en la B Nacional.


Con el resultado del domingo, Guillermo Barros Schelotto cierra su ciclo a fin de mes y ahora Angelici deberá evaluar la duración del contrato del próximo DT si es que no quiere comprometer con su decisión a la próxima administración.

 

Angelici y DOnofrio, Boca y River

 

Por otro lado está el plantel, que en las buenas gestiones se acuerdan entre cuerpo técnico y dirigencia las altas y bajas, pero el conflicto allí radica en a quién traer, cómo y para qué.

 

Mientras tanto para Angelici siguen los conflictos. La derrota del domingo en Madrid impactó de lleno en la imagen del dirigente y hasta tuvo que darle explicaciones a los jugadores por sus decisiones.

 

Reclamó puntos a la Conmebol, terminó aceptando la mudanza a Madrid, fue al TAS, volvió a apelar y volvieron a negárselo. Las elecciones en Boca son en 2019, mismo año de las nacionales para presidente. La imagen de Angelici puede incidir en ello.


Sea como sea, el macrismo administró a Boca en estos últimos años. Angelici, Darío Richarte, Cristian Girbaudo, Gustavo Arribas, son referencias ineludibles de las dos gestiones. La pregunta es hasta dónde alcanza la responsabilidad del presidente por este fin de ciclo en Boca.

 

Angelici apoyaría a Girbaudo para sucederlo pero Macri preferiría a Andrés Ibarra. Pero la voz del actual presidente de Boca ya no suena tan fuerte.