Héctor López, joven asesinado y mutilado en Puerto Madryn

El cuerpo de Héctor López, que era intensamente buscado, fue encontrado con ambas manos amputadas, semienterrado y cubierto de cal, a unos 1000 metros del lugar donde se había hallado su vehículo en un descampado conocido como "El Doradillo" en las afueras de Puerto Madryn, informó la fiscal de la justicia chubutense que investiga la causa.

 

"Como se viene apuntando desde un principio de la investigación, esta es una causa que tiene todos los condimentos del narcotráfico", explicó en conferencia de prensa la fiscal Silvana Salazar que lleva adelante la investigación, oportunidad en la que volvió a reclamar que intervenga la justicia federal con asiento en Rawson.

 

El hallazgo del cadáver se produjo por la declaración que brindó un testigo de identidad reservada que "aportó datos certeros sobre la localización del cuerpo", se informó desde el ministerio público fiscal.

 

De allí que fue un funcionario de esa repartición junto con efectivos policiales que dieron con el cuerpo que estaba en avanzado estado de descomposición y "comido" por la cal esparcida sobre el cadáver.

 

El jefe de los fiscales de Puerto Madryn reconoció: "Claramente este episodio y el contexto tiene el sello narco".

 

El miércoles de la semana pasada, un día después de haber desaparecido López, fue encontrado muerto en su casa Nicolás Cerrudo (21) con signos de ahorcamiento y una carta donde declara un suicidio y pide que su familia sea preservada, a la vez de reconocer: "Esto pasa por jugar con fuego".

 

La fiscalía remitió la carta encontrada a un perito caligráfico para determinar la autoría de la nota, porque de la autopsia surgió un dato revelador: Cerrudo presentaba signos de tortura en los genitales y se sospecha que pudo haber estado sometido a una sesión de tormentos.

 

Pero la historia no termina ahí, porque hay un tercer desaparecido que es intensamente buscado. Se trata de Federico Lomenia, de 25 años, quien no se encuentra desde el 21 de noviembre pasado.

 

López, Cerrudo y Lomenia formaban parte del mismo grupo de pertenencia y viajaban habitualmente al gran Buenos Aires a buscar ropa para revender en Chubut, aunque de acuerdo a los testimonios recogidos su principal fuente de ingresos no era por esa actividad comercial.