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El Pentágono anunció el miércoles una nueva política que impide la admisión a sus filas de personas transgénero que hayan cambiado de sexo o tengan la intención de hacerlo, y solo permitirá enrolarse a quienes estén dispuestos a servir de acuerdo a su sexo biológico.


La nueva política aparece después de un fallo de la Corte Suprema que autorizó al gobierno de Donald Trump a negarse a admitir a personas transgénero en las Fuerzas Armadas mientras se dirimiera la batalla legal sobre esta cuestión eminentemente política.


Ahora, solo las personas transgénero que no hayan hecho ni planeen hacer la transición al sexo contrario al de nacimiento podrán aspirar a servir bajo bandera estadounidense, según documentos publicados por el Departamento de Defensa.


El Pentágono da así marcha atrás a una decisión del expresidente demócrata Barack Obama que debía permitir el ingreso a partir de enero de 2017 de reclutas transgénero autorizados para servir de acuerdo con su identidad de género.


Tras asumir la presidencia, Trump primero aplazó la fecha de entrada en vigor de ese decreto hasta el 1 de enero de 2018 y luego decidió revertirlo completamente. En una serie de tuits en julio de 2017, argumentó contra la disposición mencionando "la carga de enormes de costos médicos" y "perturbaciones".


La nueva política no prohíbe completamente el reclutamiento de personas transgénero, pero significa que las personas que necesitan tratamiento hormonal o cirugía de reasignación de sexo no podrán alistarse. Lo mismo para quienes ya se han sometido a un tratamiento médico de cambio de sexo.

 

Donald Trump (Reuters)

(Foto: Reuters)

 

La única excepción son aquellos que ya se han alistado y que se unirán a las filas del ejército antes del 12 de abril, que tendrán derecho a someterse a procedimientos médicos y servir con su sexo de preferencia.


Unas 9.000 personas que se identifican como transexuales sirven en las Fuerzas Armadas, de los cerca de 1,3 millones de militares en servicio activo, dijo un funcionario del Pentágono bajo anonimato. De esta cifra, unos 1.000 declaran que han cambiado de sexo o aspiran hacerlo.


El Pentágono justifica la exclusión de esta última categoría para los nuevos reclutas por el hecho de que estas personas sufren de "disforia de género", que describe como una patología mental "grave (...) que puede afectar el nivel de preparación de las unidades y su efectividad en combate".


Para los defensores de los derechos de las personas transgénero, esta nueva decisión significa un paso atrás.


"La administración Trump está decidida a volver a la política dont ask, dont tell [no preguntes, no digas], que ha obligado a los militares a elegir entre servir a su país y decir la verdad sobre lo que son", dijo en un comunicado el director de Palm Center, un instituto de investigación de California.