Industria sojera - economía argentina

Pablo Adreani, analista agroeconómico, se preguntó sobre un hipotético escenario donde la industria sojera no responde como se espera.

 

En su columna, comienza dando un panorama de lo que se espera para el primer semestre del año: "El ingreso de divisas proyectado entre enero y octubre de 2019 será menor que el registrado en el mismo período de 2018, el año con la peor sequía de la historia, con un ingreso divisas de US$16.800 millones versus US$18.300 millones. De este modo, habrá una caída de US$1.500 millones en el período con respecto al año precedente. Todo esto a pesar del aumento de US$6.000 millones en el valor bruto de la producción de este año al recuperarse la cosecha de soja y de maíz de la sequía de la campaña anterior".

 

Para el especialista "lo importante es el ingreso a partir de junio hasta el mismo día de las elecciones presidenciales de octubre" ya que "la situación económica es peor". Respecto al panorama electoral, agrega: "Enfrentar una elección polarizada y en medio de alta inflación, alta volatilidad del dólar, fuerte devaluación proyectada, elevadas tasas de interés y uno de los momentos con mayor presión impositiva a las exportaciones agroindustriales, son suficientes factores de alerta para influir en la estrategia de venta de granos de los productores. Y la venta de granos del productor, su humor, impacta directamente en la liquidación de divisas por parte de los exportadores".

 

En el análisis, recuerda que durante la elección presidencial de 2015 "se produjo una fuerte caída en la liquidación de divisas. Pasaron de US$2.950 millones en junio a US$1.141 millones en octubre. Los productores vendieron cada vez menos granos, hasta llegar a un mínimo en el mismo día de los comicios. Conocido el resultado electoral, los productores reactivaron sus ventas. Este comportamiento se repite todos los años impares como una suerte de dogma, pero se produce un cambio copernicano en el patrón de ventas en años cuando hay elección presidencial".

 

Respecto a qué hay que tener en cuenta próximamente en el mercado agrícola, sostiene: "El próximo round de ventas de aquí a dos meses, por parte del productor, lo hará con el maíz.Será así porque la cosecha comienza un mes antes que la de soja y debido a los rindes récord que se esperan habrá límites en el almacenaje.Entre marzo y abril el productor venderá un mínimo de 6 millones de toneladas de maíz (US$840 millones) y en el caso de la soja, las ventas proyectadas pueden llegar a los 7 millones de toneladas (US$1.600 millones)."


El productor está en constante alerta por el escenario electoral, el alto nivel de inflación con elevadas tasas de interés y su arrastre en la variación del tipo de cambio. Debido a esto, es inducido "a vender lo mínimo necesario, pues su cosecha cotiza en dólares y se valoriza ante cada suba de la divisa".

 

Respecto a la vuelta a las retenciones, alerta que "ha destruido la generación de valor agregado y la competitividad de muchos sectores, entre ellos la industria aceitera. Es el sector que más divisas genera para el país, el ícono del pop corn argentino, hasta este año el primer exportador mundial desplazando hace tiempo a los Estados Unidos y a Brasil, y por último, los productos de las economías regionales".

 

"El sector pidiendo que le quiten un impuesto distorsivo que se aplica en productos de mayor valor agregado que el grano de soja y genera una alícuota en dólares mucho mayor", continúa.

 

Como consecuencia de esto, Adreani vaticina que "habrá una sobreoferta de soja al momento de la cosecha que provocará el colapso en el precio de la oleaginosa. Se perjudica el productor con el menor precio y el Gobierno por impactar en el menor ingreso de divisas, un círculo vicioso".


Al finalizar, el analista agroeconómica adivierte que la soja no es solo está en crisis: "Con el maíz pop corn o pisingallo la situación es también muy grave, el impuesto de $4 y la baja de reintegros generan un sobre costo impositivo de US$60 la tonelada que va a parar a los bolsillos del Gobierno. No existe ningún negocio de trading en el mundo que deje un margen de US$60/ tonelada y el Gobierno demuestra que sí, se puede. El costo de eliminar estas distorsiones para el pop corn es de US$12 millones. El costo de no sacarlo, una fuerte caída de las exportaciones de pop en la cosecha 2019/20".