Misoprostol

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso del misoprostol para la realización de abortos medicamentosos.

 

Es un análogo de la prostaglandina E1 que, al igual que las prostaglandinas naturales, tiene acción sobre varios tejidos, incluyendo la mucosa gástrica y el músculo liso del útero y el cérvix. Provoca contracciones del músculo liso del útero, estimula la maduración cervical y aumenta el tono uterino.

 

Inicialmente, este medicamento fue ideado y comercializado para el tratamiento de la gastropatía por AINES, es decir, las úlceras gástricas y duodenales, en particular las secundarias al empleo por lapsos prolongados de tiempo de fármacos antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno, el naproxeno o el aceclofenaco.

 

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En marzo de 2005, la OMS lo incluyó en su lista de medicamentos esenciales, por haberse demostrado su eficacia y perfil de seguridad para el tratamiento del aborto incompleto y del aborto espontáneo. Entre sus indicaciones se encuentran: maduración cervical, inducción del aborto en el primero y segundo trimestre, prevención y profilaxis de la hemorragia post parto, aborto incompleto, preparación instrumental del cuello uterino (OMS, 2005).

 

En la Argentina, hasta fines de 2014 la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) no había avalado estas indicaciones. Sin embargo, en muchos países los medicamentos pueden ser utilizados en forma y para indicaciones que no están incluidas en el registro original. Este uso, conocido como off label o "fuera de etiqueta", es una práctica bastante común y aceptada.

 

En el ámbito local, la ANMAT autorizó, a través de la disposición 946/2018, la venta en farmacias, bajo receta archivada, de la droga, que por primera vez se podrá adquirir cuando los médicos consideren que la mujer está bajo alguna de las circunstancias que prevé la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

 

Su uso en la interrupción voluntaria del embarazo

 

El procedimiento para la interrupción del embarazo con medicamentos demostró ser aceptable en muchos entornos, aun en países de escasos recursos. La medicación de elección recomendada por la OMS es misoprostol combinado con mifepristona, ya que este último medicamento aumenta considerablemente la efectividad del tratamiento, disminuye el tiempo de respuesta y el dolor. Sin embargo, la mifepristona no se encuentra disponible en todos los países y en esos casos habitualmente se emplean regímenes de misoprostol solamente.

 

De todas maneras, dado que las organizaciones internacionales recomiendan el régimen combinado (mifepristona + misoprostol) también se describe el esquema en el Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo que rige en la Argentina.

 

Los efectores de salud deben contar con aspiración de vacío o la posibilidad de derivación para ser utilizados en caso de falla o aborto incompleto.

Misoprostol

¿Cómo se utiliza?

 

Es elegida por muchas mujeres porque les permite iniciar el proceso de interrupción en el momento en que les resulte más cómodo y les brinde mayor tranquilidad.

 

"La OMS y el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG), recomiendan el uso de misoprostol en el hogar en embarazos menores o iguales a 9 semanas, (63 días) a partir de la fecha de última menstruación (FUM). De acuerdo a la Federación Latinoamericana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología (FLASOG), en gestaciones menores de 10 semanas, el tratamiento puede ser implementado sin requerir hospitalización, dependiendo de las condiciones particulares de cada mujer (FLASOG, 2013)".

 

Para que la mujer pueda llevar a cabo el procedimiento médico en el hogar, es indispensable que el equipo tratante:

 

-Garantice a la mujer la medicación necesaria para el procedimiento, incluyendo analgésicos, por si llegara a requerirlos.

 

-Cumplimente todos los requisitos administrativos: historia clínica, consentimiento informado y declaración jurada en caso de violación.

 

-Corrobore que comprenda las consignas y las pautas de alarma.

 

-Evalúe que no presente comorbilidades que pudieran poner en riesgo su salud.

 

-Acuerde visitas de seguimiento post procedimiento.

 

Una vez que se establece que es posible llevar a cabo el tratamiento en el hogar y la mujer acepta esta opción, se le debe explicar cómo debe realizarlo, brindando información clara y precisa sobre qué esperar en relación con la hemorragia vaginal y la expulsión del producto de la concepción, y sobre cómo reconocer las complicaciones.

 

Es importante informar a la mujer sobre los efectos esperables, especialmente en los casos en que realice el tratamiento de manera ambulatoria, para disminuir así las preocupaciones que pudieran surgirle cuando se encuentre en su domicilio. Estos incluyen:

 

Sangrado: normalmente empieza el mismo día en que se toma el medicamento. Es leve a moderado, suele durar en promedio 9 días pero puede continuar hasta la siguiente menstruación.

 

Dolor o cólicos abdominales: normalmente comienzan durante la hora posterior a la toma del misoprostol. Para disminuirlos se pueden tomar analgésicos, como ibuprofeno.

 

Síntomas gastrointestinales: pueden presentarse diarrea, náuseas y vómitos pasajeros.

 

Fiebre/escalofríos: ocurren ocasionalmente y son pasajeros, suele ser una febrícula y cede con dosis habituales de AINES.

 

Se estima que la tasa de éxito con el esquema de misoprostol solo para obtener un aborto completo es cercana al 90%, ya sea que se emplee en gestaciones del primer o segundo trimestre del embarazo (FLASOG, 2013). La eficacia es mayor si se usa el esquema mifepristona + misoprostol.

 

Es importante resaltar que el resultado dependerá del tiempo de espera para obtener el efecto deseado. Así, entonces, la tasa de abortos en las primeras 24 horas es superior al 80% y se incrementa a medida que transcurre el tiempo, hasta lograrse resultados muy exitosos alrededor de las 72 horas posteriores a la administración.

 

En la mayoría de los casos la expulsión fetal y placentaria ocurren en las primeras 24 horas, pero puede demorarse entre 48 y 72 horas (FLASOG, 2013).

 

La administración de esta droga debe ser indicada por un médico, quien además será el encargado de orientar sobre su uso y realizar el seguimiento de la paciente.