Pidieron por la liberación de un joven argentino detenido en Barcelona

Decenas de manifestantes exigieron un cambio en la situación de Juan Pintos, detenido hace un año por su presenta participación en la agresión a un efectivo de la guardia urbana. “Que cese la discriminación”, pidió su madre.
Domingo 4 de febrero de 2007
"Barcelona: guapa, racista y represiva", decía una pancarta que parodiaba un lema de la ciudad y aludía a la permanencia en prisión desde hace un año de tres jóvenes latinoamericanos, uno de ellos el argentino Juan Pintos, de 23 años de edad.

Antes del comienzo de la movilización, la madre del joven, María Inés Garrido, pidió "que cese la discriminación" que sufre su hijo por su lugar de origen, ya que es español pero nacido en Argentina, y por esta razón le niegan la libertad provisional.

"Nueve personas fueron detenidas hace un año y sólo tres, de origen latinoamericano, están en prisión desde entonces, mientras mi hijo sufre una doble discriminación", dijo Garrido.

Juan y otros ocho jóvenes están acusados de participar de la agresión a un guardia urbana, que quedó en coma, durante los disturbios ocurridos el 4 de febrero de 2006 en la puerta de una casa "ocupada", propiedad del ayuntamiento (municipio) de Barcelona, donde se realizaba una fiesta ilegal a la que asistieron más de mil personas.

Seis de los nueve jóvenes presuntamente implicados quedaron en libertad hasta que se celebre el juicio, mientras que Juan y los chilenos Rodrigo Lanza y Alex Cisterna cumplieron hoy un año en prisión.

Los tres jóvenes de origen sudamericano están acusados del delito de "atentado a la autoridad con uso de arma peligrosa", que implica entre cuatro y seis años de prisión, y otro de "lesiones graves", por el que enfrentan hasta 12 años de cárcel.

"A mi hijo se lo consideró argentino nacionalizado español, con familiares en su país de origen que facilitarían la fuga", explicó Garrido.

La madre de Juan denunció también que recién un mes antes de que su hijo cumpliera un año en prisión se abrieron diligencias por las torturas y lesiones que sufrió durante el traslado y permanencia en comisaría.

"Juan fue salvajemente golpeado en la cara, le fracturaron una mano y le arrancaron un mechón de pelo. Además fue filmado desnudo por personal policial con la cabeza cubierta, no le proporcionaron abrigo ni comida", explicó.

La mujer exigió además que "no se dilate más la definición de la fecha del juicio y que se investigue para determinar el verdadero responsable de las heridas provocadas al guardia urbano".

Finalmente, Garrido pidió ayuda para que el caso de su hijo no permanezca en la oscuridad y "lograr que se celebre un juicio en el que se respeten las garantías del debido proceso".

En tanto, los manifestantes clamaron por la libertad de Juan, Rodrigo y Alex, quienes permanecen en prisión "por el sólo hecho de ser latinoamericanos".

"Todos sabemos que fue una maceta" gritaban los jóvenes, haciendo referencia a la primera versión oficial de dio a los medios el entonces alcalde de Barcelona, Joan Clos, y que exculparía totalmente a los jóvenes que están en prisión.