El caso de un niño que fue violado, torturado y decapitado en un presunto crimen ritual conmueve a Corrientes

Cuatro mil personas marcharon pidiendo justicia por Ramón Ignacio González, un niño de doce años que hace diez meses apareció violado, torturado y decapitado, en la localidad correntina de Mercedes. Según versiones, el niño se prostituía en la calle al igual que su madre. Hay dos mujeres detenidas por el hecho. En la casa de una de ellas hallaron rastros de sangre humana.

Por Canal26

Miércoles 1 de Agosto de 2007 - 00:00

Anoche las luces de Mercedes, un pueblo de sesenta mil habitantes en el norte correntino, se encendieron al paso de una multitud. Cuatro mil personas marcharon pidiendo justicia por Ramón Ignacio González.

El caso conmueve a los mercedinos porque pone en cuestión una larga tradición de religiosidad popular sincrética en una zona donde cualquier entuerto pasional o material puede resolverse con prácticas mágicas. El juzgado que investiga el homicidio hace tres meses decidió retomar el caso con una hipótesis polémica: que la espantosa muerte de Ramoncito, como ya se le dice en toda la provincia al nene, fue un crimen ritual, comenta un matutino.

Ramoncito era uno de los dos hijos de una mujer sola que para sobrevivir era trabajadora sexual. Según fuentes judiciales, el mismo niño había ingresado al creciente circuito de prostitución de menores. Aun así, Ramoncito iba a la escuela. De hecho, el 6 de octubre, los últimos que lo vieron fueron sus compañeros de escuela y su maestra. Las huellas del chico se pierden hasta que al día siguiente apareció tirado, vestido sólo con un shortcito que mostraba sus nalgas. Lo que más impactó del hallazgo es que la cabeza había sido seccionada del cuerpo y puesta al costado izquierdo, a la altura del hombro.

El juzgado de Curuzú Cuatiá, a cargo del juez Gustavo Buffil, que investiga el caso, envió los restos de la criatura al Laboratorio de Antropología Forense del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Los peritos emitieron un dictamen espeluznante. “Fue decapitado, de acuerdo con el informe forense, de izquierda a derecha, con un cuchillo de punta aguzada. El niño estuvo vivo cuando le ingresan el objeto punzante hasta que le producen el degollamiento. La decapitación es un paso final. Antes fue quemado con cigarrillos en el costado izquierdo, brazos, palmas de la mano. También se notó un corte profundo debajo de la nalga izquierda, en la parte posterior de la pierna”, describió una fuente de la investigación.

Según el matutino mencionado, cinco personas fueron detenidas a los dos meses del crimen, entre ellos un supuesto pai kimbanda. Pero en el mes de junio fueron liberados por falta de mérito. Las pruebas halladas para inculparlos fueron insuficientes. Luego, hace dos semanas, fueron allanadas dos casas del barrio Matadero, de Mercedes, y detenidas dos mujeres. En las paredes de una de las viviendas los peritos hallaron rastros de sangre humana. Las mujeres habrían sido practicantes de un particular culto religioso en el que se mezclan el kimbanda, los cultos afrobrasileños, el cristianismo, el espiritismo y en especial, la adoración por El Señor de la Muerte, una divinidad antigua en Corrientes. El Señor es una calavera con una guadaña, y no el San La Muerte, que se conoce ya en todo el país.

La hipótesis en la que intentan profundizar los investigadores judiciales se aferra a la idea de que el niño fue usado como ofrenda a alguna deidad pagana como la de El Señor.

El abogado de la familia de Ramoncito, Marcelo Hanson, dijo durante la marcha, que “si bien apreciamos que se trabaje con intensidad en la hipótesis del crimen ritual, no podemos dejar de pensar que hay mucho más detrás de esto”. Fuente de la fiscalía que investiga el caso admitieron que entre las líneas a seguir, la de “la droga” ocupa un lugar importante. Pero nada hay en concreto más allá de la idea de que los sospechosos podrían haber estado drogados cuando participaron del supuesto sacrificio.