Las teorías de que la muerte de Diana y su pareja, Dodi Al Fayed, fue un asesinato perpetrado por los servicios secretos británicos u ordenado por poderosos grupos industriales, persisten, pese a las conclusiones de las investigaciones de la policía francesa y británica.

El padre de Dodi, el multimillonario egipcio Mohamed Al Fayed, es el principal defensor de la tesis de que la muerte de Lady Di y de su hijo, acaecida en la madrugada del 31 de agosto de 1997, no fue un accidente trágico, sino un "asesinato".

Por internet circulan también decenas de teorías afirmando que la pareja, que murió cuando el automóvil en el que viajaban se estrelló contra una columna en el túnel del Puente del Alma en París, fue víctima de una conspiración.

Los internautas difieren sólo respecto a quienes fueron los autores del "asesinato" y sobre los motivos de los supuestos asesinos.

Al Fayed , propietario de los lujosos almacenes londinenses Harrods, se declara "seguro en un 100%" de que Diana y su hijo fueron asesinados por los servicios secretos británicos para impedir su unión, por orden de un "miembro importante" de la familia real.

Según él, la princesa estaba embarazada y se iba a casar con Dodi. Para la monarquía británica era inconcebible que el suegro del futuro rey de Inglaterra, el príncipe Guillermo, fuese un musulmán, por lo que ordenó el asesinato, asegura el millonario egipcio.

Los ejecutores fueron los servicios secretos británicos, quizá bajo la cobertura de las autoridades francesas, añade. Según otras hipótesis, los ejecutores del asesinato fueron el chófer del vehículo, Henri Paul, que murió en el accidente, y el guardaespaldas y único superviviente, Trevor Rees-Jones.

Ellos seguían órdenes de los servicios británicos, afirman algunas de estas teorías, mientras otras aseguran que detrás del asesinato estaban los servicios secretos israelíes o estadounidenses.

Otras versiones de internet responsabilizan a poderosos grupos del complejo militar-industrial, que se sentían amenazados por algunas de las campañas de la princesa de Gales, como la que lanzó contra las minas antipersona.

Otras teorías consideran que el blanco del asesinato fue Dodi, que habría sido víctima de rivales de negocios.

Incluso corre una teoría según la cual la pareja simuló su muerte y vive feliz y al abrigo de las miradas. Según otros, ése era el plan de la pareja, pero acabó mal y causó realmente su muerte.

Para intentar poner fin a todas estas especulaciones, la justicia británica lanzó en enero de 2004 una investigación policial que finalizó en diciembre de 2006, tras tres años de indagaciones en los que se estudiaron 20.000 documentos y se interrogaron a unos 400 testigos.

Esa investigación concluyó que la muerte de Diana y Dodi no se debió a un complot, sino que fue un "accidente trágico". Al igual que una investigación francesa, cuyos resultados fueron publicados en 1999, el informe británico de 850 páginas culpó al chófer del coche, Henri Paul, por conducir borracho y a toda velocidad.

La Comisión oficial de investigación británica concluyó también que la princesa no estaba embarazada. El padre de Dodi rehusó las conclusiones del informe y aseguró que la investigación judicial es la última oportunidad para cuestionar la versión oficial sobre los hechos.

Incluso los hijos de Lady Di, los príncipes Guillermo y Enrique admitieron que todavía se preguntan sobre la muerte de Diana.

Enrique declaró que "nunca dejará de preguntarse" sobre la verdad detrás de la muerte de su madre Diana, en una entrevista que dio con su hermano Guillermo a la cadena NBC News, hace unos meses.