Mónica Farro, de conejita Playboy a Calle Corrientes

La vedette, es otro de los exponentes más atractivos de la banda oriental. Polémica, ni bien llegó, dejó marcadas sus diferencias con su compatriota Claudia Fernández. Hoy es una de las diosas de "No somos santas". Ver galería de fotos.
Jueves 29 de noviembre de 2007

Mónica Farro llegó hace poco tiempo a Buenos Aires, desde su Montevideo natal. Es una de las nuevas diosas de Gerardo Sofovich que seduce en la Calle Corrientes con “No somos santas”, la obra del empresario.

“Empecé a los trece años. Hice un curso de modelo, me recibí como modelo profesional, trabajé para muchas promociones, hice comerciales, realicé desfiles. En un lapso de 3 años participé de alrededor de 30 comerciales. Antes no se presentaban tantas chicas a los castings como ahora, sino que la selección era entre unas 20 chicas como mucho”, dijo Mónica y siguió contando: “En el 2003 me presenté y no quede seleccionada para Playboy. En el 2004 me vinieron a buscar y acepté la propuesta. Fui electa Miss Playboy Uruguay en el certamen Miss PlayBoy Latinoamérica 2004 que se realizó en Punta del Este”. Además, fue una de las cuatro chicas del “Hot Tour”.

La conejita uruguaya está muy contenta con su trabajo en la gran empresa. “Mas allá de ser una chica Playboy 2004, creo que en Uruguay soy la única o la primer chica PlayBoy que la gente registra y esto es un orgullo. Nunca tuve una experiencia tan linda como el caso de ser una Chica PlayBoy. Ni la TV, ni el teatro te hacen sentir así. Porque te tratan como una diva y te hacen sentir muy bien contigo misma y acá eso no pasa nunca”, sostuvo Farro.

Su nombre completo es Mónica Particia Farro Davila, sus medidas son 98-64-98. Mide 1.70 y su color de pelo es rubio. La diosa tiene tres tatuajes (uno en la nuca, tobillo y brazo) y su comida preferida son los canelones de verdura y carne.

¿Un típico día en la vida de Mónica Farro? Ella lo define así: “Un día que no tenga trabajo me levanto temprano, desayuno con mi hijo, ordeno un poco la casa, porque hago todo yo (no me gusta que nadie haga nada por mi), cocino y después me voy toda la tarde al spa, al gimnasio, a la cama solar. Me ocupo de mí y de mi cuerpo”.

“Soy un poco obsesiva con mi cuerpo. Voy al gimnasio todos los días a hacer ejercicio, hago mi rutina diaria, trabajo con peso y llevo una dieta balanceada. Como muy sano: carne magra, pollo, pescado, verdura, yogur y por supuesto que siempre tomo mate. Uno se tienta con el bizcocho o el alfajor por supuesto; hay q cuidarse sin llegar a extremos. No estoy a favor de que las dietas se basen en no comer. Además a mí me gusta tener curvas y para tenerlas uno debe alimentarse bien y no puede no comer nada”, declaró la chica.

En cuanto a las cirugías, la rubia conejita dijo: “Me hago tratamientos con aparatos, cremas, masajes. Uso muchísimas cremas, tengo una para cada parte del cuerpo. Las cirugías me parecen bárbaras, de hecho tengo el busto hecho. Me parecen bien siempre y cuando sean buenas para uno mismo y no por querer parecerse a alguien. Lo único que no me haría seria implante en la cola. Estoy a favor de las cirugías siempre y cuando lo hagas con un buen cirujano, te aconsejen y estés segura. El tema de la cara…Yo creo que algún día me haría un lifting”.

Ahora es una de las caras y cuerpos de “No somos santas”, la nueva obra que Gerardo Sofovich llevó a la Calle Corrientes y está muy contenta con su paso gigantesco en nuestro país.