Bolivia: ¿Protestas dejan sin gas a la Argentina?

Prefectos y líderes cívicos advirtieron que los reclamos en los departamentos, que piden sus autonomías del gobierno central de Evo Morales, podrían generar desabastecimiento en Brasil y Argentina.
Miércoles 3 de septiembre de 2008
Prefectos y líderes cívicos de cinco regiones opositoras de Bolivia acordaron profundizar sus protestas contra el presidente Evo Morales y advirtieron que éstas pueden desembocar en la suspensión de la exportación de gas natural a la Argentina y Brasil.

Las autoridades de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca, reunidos en la ciudad de Santa Cruz, emitieron un comunicado reivindicando sus demandas: el regreso de recursos que el gobierno le quitó, el respeto a sus estatutos autonómicos y el rechazo a la nueva Constitución del oficialismo.

Los opositores advirtieron que "de persistir las acciones del gobierno, no nos responsabilizamos de cualquier acción que impida el suministro de carburantes al exterior del país", en referencia a las exportaciones de gas natural a Argentina y Brasil.

Los prefectos y líderes cívicos determinaron además "rechazar e impedir el propósito de imponer un texto de reforma constitucional que carece de legalidad y legitimidad", tras la decisión del gobierno de insistir en la realización del referendo el próximo 7 de diciembre para dar luz verde a la norma.

En ese sentido, ratificaron que no permitirán en las cinco regiones "ningún referendo", pues argumentan que el borrador de la Carta Magna sólo refleja el mundo andino y campesino, además que su aprobación fue irregular y sin debate ni consenso.

Los líderes regionales afirmaron que también "se ha decidido masificar el bloqueo de carreteras en los cinco departamentos, en adhesión a las medidas del Chaco", cerca a las fronteras con Argentina y Paraguay, donde se cumple similar medida desde la semana pasada.

La protesta, que ha suspendido todo tráfico terrestre a los dos países, pide que el Ejecutivo devuelva a los nueve departamentos de Bolivia unos 166 millones de dólares de un impuesto petrolero, al tiempo que rechaza la nueva Constitución de corte indígena y estatista que impulsa el oficialismo.

También demandan que Brasil y Argentina, que consumen en total entre 32 y 34 millones de m3 de gas natural al día, paguen al menos el doble del precio que pagan, que oscila entre 7 y 9 dólares el millón de BTU (Unidad Térmica Británica).

Tras el pronunciamento opositor, el gobierno de Morales salió al paso para devaluar los reclamos y para acusar a los prefectos de actuar con motivaciones políticas y para buscar el "separatismo y la división" de Bolivia.

"Insistir en la aplicación de ilegales estatutos autonómicos solamente llevará a que los rasgos de separatismo, divisionismo y racismo se expresen de manera más virulenta en algunos departamentos del país", afirmó el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, en conferencia de prensa.

El poder Ejecutivo, temeroso por el probable devenir de protestas violentas, desplazó a policías y militares a ciudades y regiones rebeldes para precautelar oficinas estatales y campos y plantas de gas.

Pero el clima de beligerancia afloró el martes y miércoles en la ciudad amazónica de Trinidad, capital de Beni (noroeste), donde grupos cívicos de derecha y militares protagonizaron fuertes choques callejeros, que dejaron un herido y varios contusos.

Una frágil paz se posaba sobre ese poblado boliviano, de unos 93.000 habitantes, tras apaciguarse los ánimos, mientras el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, acusó a los líderes civiles locales de efectuar "un terrorismo de intimidación".

Bolivia está sumida en una fuerte crisis política, surgida principalmente por las dos visiones discrepantes de país: la oficialista que impulsa un modelo estatista e indígena y la oposición que se contrapone con los gobiernos autónomos regionales de cuño liberal.