EN PILAR Y BERAZATEGUI

Nuevos allanamientos por un teléfono sospechoso vinculado al triple crimen

Los procedimientos fueron realizados por la fiscal del caso junto a la Policía Federal. Se trata de un celular perteneciente a una persona que habría estado en contacto con las víctimas en el momento de su desaparición.
Viernes 10 de octubre de 2008
La fiscal de instrucción porteña Ana María Yacobucci y la Policía Federal realizaron dos allanamientos en el marco de la investigación del triple crimen de General Rodríguez siguiendo la pista de un teléfono celular que estuvo en poder de una persona que tuvo contacto con las víctimas antes de que desaparecieran.

El teléfono rastreado, que motivó los allanamientos, puede ser una clave para la pesquisa, ya fue empleado por una persona que primero llamó a una de las víctimas y luego estuvo en los lugares que ellas estuvieron el 7 de agosto pasado, antes de desaparecer.

Fuentes judiciales y policiales aclararon que más allá del incidente de competencia por el cual la Corte Suprema definirá en los próximos días qué juez tendrá a cargo el expediente, la fiscal Yacobucci aún tiene en sus manos la causa, nunca dejó de investigar el triple asesinato y realizó varias medidas de prueba, por lo que la causa principal ya cuenta con 20 cuerpos.

Los dos allanamientos se realizaron el miércoles pasado en las localidades bonaerenses de Pilar y Berazategui, donde viven dos hermanos "bolseros" de celulares.

En esos domicilios los investigadores secuestraron más de 39 equipos "Nextel", 26 de aparatos "Movistar" y decenas de contratos de venta y alquiler de celulares.

La finalidad de estos procedimientos fue encontrar una línea telefónica que, según está acreditado por los entrecruzamientos de comunicaciones en la causa del triple crimen, tuvo en sus manos una persona que a la vez mantuvo contactos con Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina el jueves 7 de agosto, día de las desapariciones.

Según las fuentes, ese teléfono se comunicó al mediodía con una de las víctimas, luego apareció localizado en la misma celda donde fue la reunión que mantuvieron los tres hombres en el supermercado Wall Mart de Quilmes y finalmente fue localizado en la zona de General Rodríguez, donde aparecieron los cadáveres.

Siguiendo la pista de este teléfono, la fiscal Yacobucci y la comisión especial de investigadores de la Policía Federal creada para este caso (con detectives de Búsqueda de Personas, Homicidios y Antisecuestros) determinaron que la titularidad de la línea estaba a nombre de estos dos hermanos bolseros cuyos comercios fueron allanados.

Los investigadores ahora trabajan en el análisis de los aparatos y los contratos secuestrados para determinar si pueden llegar a la persona que tuvo en su poder esa línea telefónica el día de las desapariciones.

Los voceros también revelaron que el mismo miércoles los investigadores de la fiscalía y la policía estuvieron recreando los recorridos que hicieron las tres víctimas desde la mañana hasta el momento de su desaparición, con la colaboración de técnicos de empresas de telefonía.

El objeto de esa reconstrucción estuvo centrado en confirmar con computadoras y equipos especiales qué antenas de celular se activaron en los lugares donde, de acuerdo a la investigación, estuvieron las víctimas.

Si bien la causa aún permanece en poder de la fiscal Yacobucci, en los próximos días la Corte Suprema deberá definir a qué juez le asigna la investigación a partir de un incidente de competencia plantado por el abogado querellante de las viudas, Miguel Angel Pierri.

El jueves, la procuración General de la Nación dictaminó que el triple crimen debería ser investigado por el juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, a partir de que en el expediente hay cruces telefónicos que podrían determinar la conexidad entre ese hecho y la causa iniciada a una banda de narcos mexicanos que producían metanfetaminas en una quinta de la localidad bonaerense de Ingeniero Maschwitz.