Kylie Minogue, la Princesa Pop que encandiló con seducción y talento

Sabe como conquistar una tierra y no morir en el intento. A base de buena música, diversión y simpleza, la diosa australiana se metió al público argentino en el bolsillo. No faltaron los hits y sus nuevas canciones. Relato del día que Buenos Aires quedó “loqui loqui” por ella. Ver galería de fotos. Por Claudia Seta
Domingo 16 de noviembre de 2008
El Pop tiene una reina y varias princesas. La madre de todas las mujeres es, sin dudas, Madonna y entre las tantas chicas que han seguido sus pasos, hay una australiana que es la máxima estrella femenina de su país y ha sido adoptada por Gran Bretaña. Se llama Kylie Minogue, y eligió Buenos Aires como uno de los suelos a pisar para presentar su tour “X”.

En los últimos años de su carrera, esta artista nacida de la creación de Stock, Aitken y Waterman (tres productores británicos que a fines de los 80 inventaron a varios artistas como Jason Donovan, Rick Astley, Sabrina, Samantha Fox y Big Fun, entre otros y compusieron para gente como Bananarama, Debby Harry y Laura Branigan) se dedicó a la música dance y electrónica, lo que le valió el último gran impulso en su carrera para consolidarla definitivamente entre los grandes artistas del pop.

En la fría noche del sábado, la australiana desplegó su talento en GEBA ante un multitudinario público que la esperaba hace tiempo. El show comenzó con la emisión de rayos láser en una enorme pantalla donde comenzaron a sucederse formas y figuras hasta que ella salió escena. Impecable, hermosa, seductora, Kylie lucía vestido largo negro con toques en dorado y pelo recogido. Lista para matar, como participando de una fiesta, en realidad, lo fue, porque cada canción fue aplaudida y hasta ovacionada, incluso las canciones que muchos desconocían de esta bella rubia que lleva 20 años de carrera.

El show inició a puros rayos láser con "Speakerphone", una de la nuevas melodías de “X”, su último disco”. Una fiesta electro pop entre bailarines, bailarinas, coristas y músicos. Rápidamente, siguió con el tema que la consolidó en el nuevo siglo: “Can’t get you out off my head”. La gente la acompañó con el “nanana, nana, nanana” del estribillo, a puro salto y euforia. Siguió con otro hit, “In Your eyes”, con una pantalla donde resaltaban los colores fuertes.

Hora de cambio de vestuario. Todos vestidos de porristas y jugadores de beisball. Ella es la deportista más sexy, toda de rosa, con un mini short que deja ver sus piernas al descubierto por primera vez mientras canta “Heart Beat Rock”.

Toma 3. Suena la sirena de un barco, llegan los marineritos musculosos, sexys, junto a las marineritas seductoras. Se sabe que Kylie es uno de los íconos gay, así que no sorprenderá ver muchos homosexuales en su espectáculo, que festejan el arribo de este navío. Será el turno de “Wow” y “Copacabana”, dándole el primer toque latino a la noche. Luego sonarán los acordes de “El tiburón” antes de comenzar a cantar “Spinnig around”.

Otro cambio de vestuario más, infaltable en sus espectáculos, la trae vestida de rojo con una gorra con la “K” impresa y trasladada en un cubo de los que suelen usar los magos. Está lista para matar, sabe que seduce y encanta con su caminar y no pierde su estatus de diva en ningún momento. Su pelo sigue intacto como al inicio del show. Es tiempo de "Like A Drug", “Slow” y “2 Hearts” para alegría de sus seguidores que no dejan de ovacionar cada tema y comienzan el “olé, olé, olé, olé… Kylie, Kylie”.

A esta altura, el público se rindió a sus pies ante sus diálogos, palabras en español y sonrisas. No faltará un toque casi clásico cuando sus bailarines salgan a escena mientras el piano interpreta un vals. Parece el momento más conservador, pero rápidamente comenzarán a sucederse los temas electrónicos y bailables como “On A Night Like This” y "Your Disco needs you” (con sonido y reminiscencias del “I Will Survive” de Gloria Gaynor). Ella, toda vestida de equitación, en blanco y negro. ¿No lo hizo Madonna en su Confessions Tour? Sí, así fue. Pero Kylie no reniega de su admiración a la Reina Pop y hace lo suyo en GEBA.

Más tarde interpreta la canción que hiciera con Robbie Williams, “Kids” junto a una de sus coristas, dueña de un verdadero “vozarrón”, como solemos decir en nuestras pampas. Y luego, striptease mediante, se anima a canta a capella el comienzo de su “Step back in time”, mueve las caderas, hace simpáticas muecas con su cara y regala sonrisas en cada paso de la coreografía mientras unos bailarines con cascos la acompañan haciendo piruetas. Parecen los Powers Rangers, porque cada uno luce un color distinto: rojo, azul, gris, negro, fuscia. Sobre la pantalla, y como toda la noche, los lásers, uno de los mayores atractivos de “X Tour”. No faltará "In My Arms", uno de sus nuevos hits.

El nuevo vestuario la mostrará con pantalón negro y un aplique brilloso transparente sobre su pecho y con canciones para que el público no deje de moverse: “Better the devil you know” y “Love in the first sight”.

Se acerca el final. Otro toque latino suena en Argentina cuando se anima a realizar una excelente interpretación de “Bésame mucho”, acompañada por el público que le regala su aplauso mientras cantan una vez más el “olé, olé, olé, olé… Kylie, Kylie”.

“Love me” parece darle el último acorde al show, pero la gente siempre quiere más, sobre todo cuando el artista encanta, seduce, conquista y divierte, como lo hizo Minogue en Argentina. Antes de irse definitivamente, la diosa australiana canta el tema que no podía faltar “I Should Be So Lucky” ante la euforia porteña que la despide entre aplausos y gritos, muestra de que se irán con el estómago satisfecho a casa. Ella, sonriente, promete que no pasarán otros 20 años para que visite el país y seguirá con su gira “X”, conquistando cada tierra donde se presente con su talento y su simpleza, que la hacen única y la coronan como la Princesa Pop.