Kyle Eastwood presenta "Paris blue"

Este buen bajista disfruta de su segundo trabajo en la calle, escenificando un poco con sus sonidos los aires de tradición fusionando el groovy con el jazz teniendo acceso al pop y muestras electrónicas con remixes muy bien expuestos. Por Andrés Quinteros
Miércoles 15 de abril de 2009

La colección de sus temas está basada en delinear frescura rítmica con aires armónicos que dentro de la melodía conforman, la sensación de poder llevar esa tranquilidad interpretativa a las formas más placenteras de expresar su arte.

Como punto saliente la relajación es la principal causa en donde su bajo suna ajustado y preciso, sin brillos propios pero solidarios con su banda, que va transformando sus atmósferas de acuerdo al momento que se encienden los demás instrumentos modificando surcos profundos en donde el equilibrio sonoro crea posibilidades de improvisación en los solos.

Es un mix de verdaderas melodías dejando lazos entre los territorios del más púro jazz con lo cool de la actualidad electrónica, pudiendo mezclar alternativas que llevan la música a diferentes espacios. A través de la creatividad impuesta de las sensaciones, la simpleza del buen gusto se amplía en el momento de su ejecución y su escucha es el sabor del traspaso de fronteras.

Es notable como crea su propio juego entre ambos bajo, acústico y eléctrico sobre todo en la pista tres, “Muse”que se desarrolla sobre aires de gran comodidad, es lo que describe Jim Rotonda desde su trompeta con sordina formando ambientes constantes de sonidos a lo Miles Davis apoyados por el bajo de Eastwood que repite siempre la misma melodía dejando libertad para todo sociedad posible tocando a medio tempo funk en donde la elocuencia es claramente impulsada por el lenguaje de lo más intenso.