BALVANERA

Lunes 23 de Junio del 2008

Dos muertos por inhalar mon髕ido de carbono

Una mujer embarazada y su pareja fueron hallados sin vida en el interior de un departamento, a raíz de una intoxicación con monóxido de carbono.
Una mujer embarazada de seis meses y su pareja fueron hallados hoy sin vida en el interior de un departamento del barrio porteño de Balvanera, a raíz de una intoxicación con monóxido de carbono, según informaron fuentes policiales.

De acuerdo con lo señalado por los investigadores del caso, un mal funcionamiento en el calefón del departamento que ocupaban las víctimas habría sido lo que generó el escape de monóxido de carbono que provocó la tragedia.

La mujer muerta era de nacionalidad paraguaya y estaba embarazada de seis meses, agregaron los voceros.

Las víctimas fueron identificadas como Cristian Ampuero, de 33 años, y Ramona Arce, de 31.

El episodio, de acuerdo con lo señalado por las fuentes consultadas, se descubrió esta madrugada en el departamento "B" del quinto piso de un edificio emplazado en la calle Moreno 2911, a pocas cuadras de la estación de trenes de Once.

Según lo indicado, varios familiares de la pareja habían intentado comunicarse con ellos anoche, pero al no poder hacerlo, dieron aviso a la Policía.

A raíz de ello, esta madrugada dos efectivos de la fuerza fueron hasta el departamento, y al sentir un fuerte olor a gas forzaron la puerta de entrada a la vivienda.

Ya en el interior del departamento, se encontraron con los cuerpos sin vida de ambas víctimas, informaron las fuentes.

En ese sentido, señalaron que el cuerpo de la mujer fue hallado tirado en el piso, en la cocina del departamento, mientras que su pareja fue encontrada en el comedor.

En la investigación del hecho tomaron intervención efectivos de la comisaría 8va de esta capital y una dotación de la Superintedencia de Bomberos de la Policía Federal.

Con la llegada del frío, los métodos de calefacción inadecuados comenzaron a cobrarse víctimas fatales intoxicadas por monóxido de carbono, por lo que las autoridades instaron a la población a evitar los braseros, controlar las estufas y consultar al médico ante los primeros signos de envenenamiento.

El monóxido de carbono es un gas letal, que no se percibe porque carece de olor, sabor y color.

Tanto los braseros, como las cocinas, los calefones y las estufas liberan este fluido debido a obstrucciones en sus tirajes, mala colocación, falta de controles periódicos o ausencia de ventilación.

En rigor, es un subproducto de la combustión incompleta de sustancias carbonadas.

Si al quemarse el gas natural, la leña, la nafta, el querosene o el carbón vegetal no realizan bien la combustión, se producen sustancias mal oxidadas que son, en su mayoría, tóxicas y el monóxido es una de ellas.

Si se utilizan artefactos que en su combustión forman este fluido, sobre todo en un ambiente que no está bien ventilado, habrá poco oxígeno y se corre el riesgo de intoxicación.

Aún cuando no se llegue a casos fatales, la exposición al monóxido de carbono, incluso por un período breve, produce intoxicación.

Unas pocas partículas son suficientes para alterar el funcionamiento del sistema nervioso, y pueden provocar desde cambios de humor y cefaleas permanentes hasta lesiones neurológicas irreversibles.

El efecto nocivo y la gravedad del cuadro dependen de la concentración de las emanaciones en el aire, del tiempo de exposición-inhalación, y de las condiciones de cada individuo, como la edad, estatura, peso, sexo y el estado general de salud.
        


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