UN MAL TRAGO QUE NO TERMINA

Martes 06 de Febrero del 2007

Informe especial: la violencia y la muerte se adueñan de las bailantas

Drogas, alcohol, ataques brutales y patovicas que, en vez de brindar seguridad, generan inseguridad. La muerte de un joven hace días en una bailanta de Pacheco reavivó la polémica sobre los excesos en esos lugares. Vea la nota en video que le presentamos.
La muerte de Ignacio Alberto Leguizamón el pasado fin de semana en un boliche del Talar de Pacheco no hace más que reavivar una historia que, desgraciadamente, se repite a menudo en Argentina.

Este joven, de 28 años, perdió la vida luego de haber sido apuñalado por Guillermo Márquez en un local bailable denominado “Tropitango”.

En este primer informe, se muestra que en los boliches es moneda común ver armas y patovicas violentos, algo que hace que la noche y la muerte vayan de la mano.

Hay discusiones dentro y fuera de los locales, donde los involucrados muchas veces no son sólo quienes concurren allí, sino que también el personal de seguridad a veces se suma a los hechos violentos.

En julio de 2006, dos policías fueron detenidos luego de matar a un joven a la salida de una “bailanta” de Ingeniero Budge.

Allí apareció que la indignación de sus allegados, que ingresaron al lugar y destrozaron todo lo que encontraron dentro.

Uno de los primeros casos testigo o el que tomó más exposición mediática fue de Diego Lucena, un joven que había ido a bailar al boliche “Invasión” de Isidro Casanova.

En ese entonces, su padre decía: “Convocamos a que todos los familiares de víctimas que se unan a nuestro reclamo para hacer una marcha”.

A casi tres años de ese episodio, su dolor sigue y la situación en los boliches es cada vez peor.
        

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