DESAPARICION DE AVION DE AIR FRANCE

Miercoles 03 de Junio del 2009

Vuelo 447: un final trágico y sueños destruidos

Pasajeros y familiares del vuelo 447 de Air France

Una pareja de recién casados pasó su luna de miel en Río y volvían por separado. Él llegó a Dubai pero ella no arribó a Paris. Otro matrimonio iba a pasar su luna de miel en Francia. Un tripulante había perdido a su padre hace días. Un director de orquesta viajaba para dirigir una obra. Historias truncas por la tragedia aérea.


Mientras sigue la conmoción por la desaparición del vuelo 447 de Air France, dolorosas historias se conocieron por estas horas.

Una de ellas es la de una de las pasajeras del airbus, española, que emprendía su viaje a Paris tras pasar su luna de miel junto a su esposo en Río de Janeiro.

Tras disfrutar de las paradisíacas playas, Ana Negra Barrabeig (28 años) volvía en un avión mientras su esposo Javier Álvarez Quero, de 38 años partía con destino a Dubai, ya que viven en Emiratos Árabes Unidos desde hace dos años y medio.

Se habían casado hace menos de un mes, viajaron a Brasil para su luna de miel. Emprendieron el retorno. Él llegó a destino. Ella no, porque a poco de despegar el avión desapareció el lunes a primera hora sobre el Atlántico Sur.

Al parecer, según el sitio El Mundo, la joven decidió regresar en el vuelo 447 rumbo a París para ir a Barcelona a pasar unos días con su familia. Su esposo, economista, partió de San Paulo directo a Dubai, en un vuelo que duró 24 horas.

Los pilotos que trasladaban a Javier sabían del hecho pero esperaron a llegar al aeropuerto para que allí dos amigos y un equipo médico le dieran la trágica noticia. Es la segunda pérdida que debe afrontar, porque en su juventud había fallecido una novia tras padecer una enfermedad.

Ahora, vive sus días más tristes y sólo un milagro podría arrebatarle una sonrisa. Aunque sabe que las chances de encontrar a su mujer con vida son escasas.

La joven médica, Bianca Machado Cotta, y su flamante esposo, el abogado Carlos Eduardo de Melo, volaban rumbo a su luna de miel en la capital francesa, que los brasileños consideran la ciudad de los enamorados. La foto de boda publicada en Internet los muestra sonrientes y esperanzados, en pleno festejo que reunió a más de 500 invitados el sábado en el Yacht Club de Niteroi, ciudad ubicada frente a Rio de Janeiro, al otro lado de la bahía de Guanabara. "Es difícil de creer. Bianca venía de celebrar una boda de ensueño", dijo un amigo al diario Globo.

Lucas Gagliano, de 24 años y único brasileño entre los 12 tripulantes del A330 de la aerolínea francesa, regresaba a París tras asistir al funeral de su padre quince días antes. El auxiliar de vuelo, cuya foto aparece en el sitio web G1 de la Rede Globo, volvía a su adorada París, donde reside, según su tío.

El director de orquesta y ex-director artístico del teatro municipal de Rio, Silvio Barbato, de 50 años, estaba en la cúspide de su carrera y viajaba rumbo a Europa para comandar la batuta en dos óperas en Kiev. Y Luiz Roberto Anastacio, de 50 años, volaba a París para una reunión en Michelin tras ser promovido al frente del fabricante francés de neumáticos para América Latina.

Entre tanta tragedia y vidas truncadas, están las historias "milagrosas" de quienes "nacieron de nuevo".

Bianca Igrejas y Rodrigo Motta, otros recién casados, habían decidido prolongar su fiesta de bodas y postergaron la luna de miel 24 horas, lo que evitó que embarcaran en el Airbus desaparecido. Lloraron de alegría, dijo la pareja al diario O Dia al contar cómo se salvaron.

Mauricio se había presentado en el mostrador de Air France con el pasaporte vencido y no pudo volar el domingo por la noche. La frustración y cólera consigo mismo por el descuido se transformó "después en enorme alivio", dijo.

La conmoción provocada por el siniestro generó la solidaridad en Internet donde llegaron cantidad de mensajes para las familias de los desaparecidos, quienes recibieron apoyo de médicos y psicólogos en un espacio acondicionado especialmente en el hotel Windsor en Barra da Tijuca, oeste de Rio de Janeiro, con acceso prohibido para los periodistas.

En el vuelo AF477 Rio-París de la aerolínea francesa viajaban 228 personas de 32 nacionalidades, entre ellos 72 franceses, 59 brasileños, 26 alemanes, dos españoles y dos argentinos (una de ellas es la azafata de doble nacionalidad).

        


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