La Justicia de Córdoba condenó a prisión perpetua a Luciano Benjamín Menéndez por crímenes de la dictadura y lo envió a una cárcel común.

La medida fue dispuesta por el Tribunal Oral Federal 1, que no hizo lugar a la declaración de "genocidio" pedido por la Fiscalía.

Menéndez -ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército- tenía una condena a perpetua aplicada en un juicio anterior.

Antes de la sentencia, el represor volvió a excusarse por los crímenes contra la humanidad que se le atribuyen por la "amenaza del comunismo", e insistió en que "los guerrilleros" están en el Gobierno "ocupando puestos" bajo "una piel de corderos".

Sin mencionar al ex presidente Néstor Kirchner o a la actual jefa de Estado Cristina Fernández, dijo que "pareciera que después de 6 años de despotismo estamos por recuperar nuestra democracia representativa, republicana y federal", haciendo alusión tal vez al recambio parlamentario.

Según el represor, están "ocupando puestos en el Gobierno, en el Congreso y también en la Justicia", bajo una "piel de corderos". El ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército insistió en que el plan sistemático de desaparición forzada de personas ocurrió dentro de "una guerra" que comenzó "simplemente porque estábamos en la ruta de conquista del comunismo internacional, los argentinos sufrimos el asalto de terroristas marxistas".

A criterio de Menéndez, quien ya cuenta con dos condenas a prisión perpetua, la primera en Córdoba, el avance del comunismo fue "para apoderarse de nuestro pueblo". Para referirse a los crímenes que se les adjudica, habló de "supuestos excesos".

"Por eso los vencimos, porque el pueblo (...) se alineó con nosotros", dijo ante el Tribunal Oral Federal 1 que lo juzga por el secuestro, tortura y asesinato del subcomisario Ricardo Fermín Albareda, ocurrido en 1979, y los secuestros y torturas aplicados a otros nueve sobrevivientes.

"No fue represión a los opositores políticos de los gobiernos militares. La subversión desató la guerra desde 1960 en adelante, bajo gobiernos de todos los signos (...) de (Arturo) Frondizi, de (José María) Guido, de (Arturo) Illia, de (Juan) Perón", dijo en otro párrafo de su discurso.

Con una línea argumental idéntica a la de los juicios anteriores, Menéndez volvió a mencionar el decreto firmado por Italo Luder, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, que autorizaba el combate a grupos armados.

"Vuelvo a decirlo, tenemos el dudoso mérito de ser el primer país que juzga a sus propios soldados que venció por orden de y para los compatriotas", remarcó.

"Ahora la Justicia nacional nos juzga por supuestos crímenes (...) nos señala en actitud pedante que debimos utilizar el Código Penal en lugar de las armas", dijo.

Según Menéndez, la intención de "los guerrilleros en el poder" es "matar dos pájaros de un tiro: desprestigiar a la Justicia, que para poder juzgarnos ha debido (...) aplicar el derecho de manera arbitraria (...), y por el otro desprestigiar a las fuerzas armadas".

"Los guerrilleros de hoy van a usar toda su violencia para imponer su dictadura; desde el poder intentan convertirnos a su sistema esclavista", dijo Menéndez, quien advirtió que "en 1976 nadie reclamó por los supuestos excesos de las Fuerzas Armadas y resulta ridículo que nos condenen hoy, 30 años después".

Para Menéndez, "se mimetizaron en la sociedad simulando ser pacíficos ciudadanos civiles (...) pero no cesaron la guerra revolucionaria".

En su alegato, Menéndez había defendido el accionar de la dictadura y citado al flamante ministro de Educación del Gobierno porteño de Mauricio Macri. "Bien lo dijo Abel Posse: ningún país repudió a su Ejército por lo que le exigieron sus gobiernos". La cita dista de haberle dado una mano al escritor. El represor insistió además con un latiguillo de los ex dictadores: "Los argentinos podemos preguntarnos, con patética tristeza, para quién ganamos la batalla". Y recaló en el argumento de que la dictadura defendió al país de "la amenaza del comunismo" y de los "terrositas marxistas" que querían "apoderarse del pueblo".