Los haitianos encontraron en sus teléfonos celulares un uso impensable antes del terrible terremoto que costó más de 210 mil muertes: a partir de los teléfonos móviles, se organizan para llegar a la repartición de alimentos, bienes, o simplemente, para entrar en contacto.

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"Hay mucha gente que anda por las calles buscando algo para comer y se avisan adónde ir con el teléfono, a los lugares en que reparte comida la ONU o alguna embajada", dije Francois Johnson, un joven técnico de 26 años que con dos baterías de auto y zapatillas ofrece energía para cargar las baterías de los celulares.

Su trabajo lo comparten cientos de haitianos llenaron las calles ofreciendo distintos servicios para los teléfonos, desde la venta de tarjetas prepagas, energía, fundas, baterías hasta reparaciones.

En Haití, hay tres compañía de celulares: Voilá, Digicel y Haitel, y según comenta Angelo, que se dedica a la venta de accesorios, funcionaban apenas días después del terremoto.

El mercado asociado a los celulares aparece como una fuente de supervivencia tanto para usuarios como para comerciantes luego del devastador terremoto que arrasó a Haití.