La quita "representa un esfuerzo de unos 100.000 millones de euros", dijo Sarkozy al concluir de madrugada una cumbre europea de más de diez horas, que permitió alcanzar un amplio acuerdo para resolver la crisis de la deuda.

"Los acreedores privados harán un esfuerzo voluntario de 50%", dijo el mandatario francés. Esa solución, agregó, evitará que la situación de Grecia sea tildada de "acontecimiento de crédito", o default.

Los esfuerzos serán similares para todos los bancos acreedores, que sean griegos o extranjeros. "Hemos previsto iguales condiciones para todos los bancos", subrayó.

Sarkozy relató que él y la jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, estuvieron "en contacto con representantes de los banqueros, no para negociar, sino para informarles de las decisiones de los diecisiete" países de la Eurozona. Los banqueros, agregó, "reflexionaron y dieron su acuerdo".

La magnitud de la quita de la deuda griega era el último gran obstáculo en la elaboración de una respuesta de la Eurozona para impedir la propagación de la crisis a otros países con economías mucho mayores.

El acuerdo final prevé igualmente reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y una recapitalización de los bancos, para permitirles amortiguar las pérdidas ocasionadas por la deuda griega.