Jorge Giacobbe es analista de opinión pública y consultor político. Participó como coautor del libro Trastienda de una elección (Fundación Konrad Adenauer), como editor del libro Marketing Político de Carlos Guzmán Heredia, y prologuista del libro Prensa y Comunicación, de Adriana Amado Suárez. Desde 1992 publica artículos en medios periodísticos nacionales e internacionales. Estuvo en “La Mirada de Roberto García” por Canal 26.

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Roberto García: Uno observa que Cristina ha comenzado a tener una serie de tropiezos. Pero hay encuestas que le son muy favorables.

Jorge Giacobbe: Es muy frecuente encontrarme en el Conurbano, bajando del auto y tratando con la gente en directo. Cuando le pregunto a la gente porqué no se muda de su vivienda con piso de tierra y muchas goteras dicen que no se pueden mudar hasta que no tengan un mejor lugar a donde irse, y mientras no se mudan, cuidan su casa. Tengan el grado de intimidad que tengan, la cuidan. Hace falta construir un puerto mejor para cambiar de puerto. El discurso del oficialismo ha sido muy exitoso, pese a que es mitad verdad y mitad mentira. Un error es que enfrente no haya nadie, porque si el rival no tiene valor, vos tampoco.

Si alguien como el vicepresidente Amado Boudou que está objetado desde veinte mil lugares y no ha tenido ni capacidad, ni voluntad, ni necesidad en apariencia de contrarrestar las acusaciones de que es un señor que se está aprovechando del Estado. Quizás lo puede contestar con facilidad y no lo hace, según dicen, porque también mejora en las encuestas. Estamos en una situación que excede ya la metáfora de la “casa con piso de tierra y goteras”.

A Boudou alguien lo lleva y alguien lo critica. Mientras no tenga problemas con el que lo lleva...

¿Puede ser un peso negativo para Cristina Boudou?

Si. Y sin ponerme en agorero, digo que Cristina va a ser en un momento un propio peso para ella, todo lo que empieza termina. No estamos en un momento de crecimiento, estamos más cerca del final que el principio. Ahora ellos tienen que encontrar otra cosa. Tienen la obligación de hacerlo, de solidificar su gobierno. No pueden decir tres años antes de irse que se van.

Si Cristina hiciera cambios, como dicen que va a hacer, como el caso de De Vido u otros. ¿Eso la mejora la idea, la oxigena o la hace responsable de haber tenido durante tanto tiempo a gente que quizás le hizo cometer errores?

Este Gobierno le conviene a mucha gente. Cuando deje de convenir, dejará de ganar elecciones. Comparo a este Gobierno con un señor con caramelos en la plaza. Cuando deje de tener caramelos los chicos se dan vuelta y se van a la calesita sin ponerse colorados. Este Gobierno le conviene a mucha gente. A los dos millones de personas que se jubilaron, a las madres solteras con cuatro hijos que les dieron el subsidio. Este Gobierno ha favorecido a varios sectores que no son los que habitan las cercanías del Macrocentro y del Microcentro. Eso es así y la gente te lo dice claramente afuera.

Uno no puede buscar reparos en que la gente se vaya a molestar si se suceden los episodios de espionaje estos...

Por eso la corrupción, los disparates verbales, el espionaje y los papelones internacionales no molestan, porque le conviene. El problema es cuando lo queremos poner en la cuestión ideológica. Ideológico hay un 10%.

El Gobierno es quien lo pone en la cuestión ideológica.

El Gobierno no puede confesar que la gente los sigue porque les conviene como un marido no puede confesar que una mujer lo ama por su dinero. El Gobierno hace lo mismo. No puede decir que la gente lo sigue porque la asiste. Ahora empieza la desesperación porque se termina la plata para asistir. Y qué queda de la relación esta. Vamos a ver como se revierte esto. Te diría que le preguntes a los encuestadores que está pasando en La Matanza, que está pasando en el Conurbano profundo...

Dicen que están a favor de Daniel Scioli.

Te diría que es la próxima casa. La gente defiende lo que va a empezar a utilizar. Se ponen en lo que se llama “estado de idealización”. Mucha gente pensó que Fernando De La Rúa era un estadista cuando se dio cuenta de que tenía que salir de Menem. A los 90 días de su mandato, hice una encuesta en la que lo reelegiría sólo el 3% de los consultados. Necesitábamos una herramiento y tomamos lo primero que tuvimos a mano y una vez que lo tuvimos nos dimos cuenta.

No es el caso de Cristina...

No, pero cuando haya que salir, la gente se va a apropiar de una herramienta que le permita salir.