“No es tan malo como dormir bajo el puente”. Un nuevo y detallado estudio sobre los y las jóvenes lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y queer (LGBTQ) de la ciudad de Nueva York, publicado el miércoles por la organización Instituto Urbano, arroja luz sobre el llamado “sexo de supervivencia“, o intercambio de sexo por dinero en efectivo o refugio. La práctica es común entre adolescentes y adultos jóvenes que, según el informe, tienen muy pocos medios “viables” para “satisfacer sus necesidades básicas”.

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A lo largo de tres años, el instituto entrevistó a 283 jóvenes que reportaron relaciones sexuales de supervivencia. Los investigadores esperan que el estudio, titulado “Sobrevivir a las calles de Nueva York”, proporcionará una nueva visión de un mundo poco comprendido, demostrando la necesidad de contar con más camas en los albergues financiados por el gobierno y otros recursos centrados en los jóvenes LGBTQ.

Aunque hay pocos datos duros sobre el tamaño de la población joven sin hogar LGBTQ o la omnipresencia del sexo de supervivencia dentro de este grupo, se estima que alrededor del 40 por ciento de la población joven sin hogar de la ciudad de Nueva York es LGBTQ. En lugar de intentar cuantificar el sexo de supervivencia, el estudio del Instituto Urbano trató de revelar cómo y por qué la gente decide participar de esta práctica y cómo se sienten al respecto.

De los jóvenes entrevistados en el estudio, casi la mitad dijo que estaban viviendo en un refugio, y otro diez por ciento dijo que vivían en la calle. La mayoría dijo aceptar el “sexo de supervivencia” porque tenían hambre o frío. Un hombre gay de 21 años de edad, señaló que todo lo que realmente podía recordar era que estaba “muerto de hambre”, y un amigo le instó a “salir de paseo” (cerca de la mitad de los entrevistados dijo que se introdujeron al sexo de supervivencia a través de un amigo.)

El Instituto Urbano también citó un estudio separado de la Universidad Fordham según el cual casi la mitad de los jóvenes sin hogar en la ciudad de Nueva York, de todas las orientaciones sexuales, habían intercambiado “sexo por techo” porque no tenían lugar para quedarse, pero que no lo habrían hecho de haber tenido alguna otra alternativa. (Fuente: El Dínamo).