PYMES - Producción

Las pymes siguen en alerta y la crisis se agudiza día a día por el encarecimiento de la financiación; el aumento del costo de las materias primas -vinculado directa o indirectamente a la devaluación y en parte también al incremento en bienes y servicios internos-; el retraso en los pagos de los clientes y la caída de las ventas.

 

Según un informe de la fundación Observatorio Pyme realiza trimestralmente, las perspectivas volvieron a ser magras para las pymes, que se habían ilusionado con la efímera paz cambiaria de julio. El Banco Central tuvo que acudir nuevamente a un alza en la tasa de interés -del 40 al 45%- en medio del nuevo salto del tipo de cambio y el comienzo de otro período de volatilidad financiera, ensombreciendo el panorama del sector.

 

"En general, las pymes tienen siempre crédito comercial negativo. Las empresas compran al contado y les pagan a 30 o 60 días. Al momento de descontar cheques, mientras la tasa de interés es baja, no hay mucho problema, porque son 60 días en los que hay que estar a descubierto, a un costo de oportunidad bajo, pero si sube, es complicado", explica Vicente Donato, director ejecutivo de la fundación.

 

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"Con tasas del 50% para la mayoría de las empresas, los bancos piden la mitad de la factura para anticipar el dinero. Es una situación grave. En Europa, por ejemplo, también existe el crédito negativo, pero tiene un descalce de siete días -comprás a 30 días y te pagan a los 37 o 40- y el costo de interés es mucho menor", agrega.

 

En cuanto a las caída de las ventas, los números del consumo de bienes durables, que el año pasado se acercaron a cifras récord -tomadores de créditos hipotecarios y patentamiento de autos y motos- comienzan a desacelerarse, mientras que estimaciones privadas prevén una caída del 1,2% en el sector del consumo masivo.