PREVENCIÓN

La Anmat prohibió uso y venta de analgésico que no estaba habilitado

Se trata “Kalma Ya” del laboratorio Prosan que según indicó la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, no está habilitado.
Martes 21 de agosto de 2018

Analgésico Kalma Ya - ANMAT - Medicamentos

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La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió el uso, distribución y comercialización de todos los lotes del producto "Kalma ya. Analgésico Natural. Laboratorio PROSAN SA".

 

La decisión fue publicada este martes en el Boletín Oficial bajo la Disposición 8364/2018.

 

La Dirección de Gestión de Información Técnica de ese organismo constató que no hay registros de habilitación de la firma "PROSAN SA". En tanto, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires también confirmó que la firma "Laboratorios Prosan SA" no está habilitada.

 


Desde la Dirección de Vigilancia de Productos para la Salud (DVS) también aseguraron que se desconocen las condiciones de elaboración del medicamento, por lo que no puede asegurarse "su calidad, seguridad y eficacia, muy por el contrario reviste riesgo para la salud de los potenciales pacientes que desconociendo esta situación podrían caer en el supuesto de que se trata de medicamentos seguro".

 

Es por esto mismo que, hasta que se obtenga la autorización correspondiente, la administración determinó la prohibición del uso, distribución y la comercialización en todo el territorio nacional de “Kalma Ya. Anestésico Natural” del laboratorio PROSAN SA.

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AVANCE DE LA CIENCIA

Descubren gen protector del Alzheimer y desarrollan plataforma rápida de pruebas para un fármaco

La investigación científica, dirigida por la Universidad Queen Mary de Londres, descubrió un gen que puede suprimir naturalmente los signos de la enfermedad en las células cerebrales humanas.
Sábado 11 de julio de 2020

Alzheimer, estudios médicosAvances sobre el estudio del Alzheimer.

Una investigación científica dirigida por la Universidad Queen Mary de Londres descubrió un gen que puede suprimir naturalmente los signos de la enfermedad de Alzheimer en las células cerebrales humanas.

 

El estudio publicado en la revista del grupo Nature 'Molecular Psychiatry' indicó que también se desarrolló un nuevo sistema rápido de detección de medicamentos para tratamientos que podrían retrasar o prevenir la enfermedad.

 

"Este trabajo representa un logro notable, ya que este es el primer sistema basado en células que tiene el trío completo de patologías de Alzheimer, sin ninguna sobreexpresión artificial de genes y abre la posibilidad de detectar nuevos medicamentos destinados a retrasar o incluso prevenir el Alzheimer antes de que comience la muerte neuronal", dijo el profesor de la Universidad Queen Mary Dean Nizetic, investigador principal del estudio, consignó la agencia DPA.

 

El equipo encontró pruebas de la existencia de un gen supresor de Alzheimer que funciona naturalmente, denominado gen BACE2.

 

El aumento de la actividad de este gen que actúa de manera similar a los genes supresores de tumores en el cáncer, contribuye a la prevención y/o desaceleración del Alzheimer en el tejido cerebral humano y podría usarse en un futuro como un biomarcador para determinar el riesgo de las personas de desarrollar la enfermedad o como un nuevo enfoque terapéutico.

 

Nizetic explicó que "aunque todavía es temprano, el sistema plantea una posibilidad teórica para un mayor desarrollo de una herramienta que puede predecir quién podría desarrollar Alzheimer".

 

"La idea sería detectar a las personas con mayor riesgo de enfermedad temprana en un sistema basado en células, antes de que comience en el cerebro de esa persona y permitir las posibilidades de prevención individualizada", aseguró el científico, aunque remarcó que "todavía estamos muy lejos de alcanzar este objetivo".

 

El principal desafío para probar los medicamentos contra el Alzheimer en los ensayos clínicos es que los participantes deben tener síntomas.

 

Pero cuando eso ocurre, generalmente es demasiado tarde para que los tratamientos tengan un efecto significativo, ya que muchas células cerebrales murieron para ese entonces.

 

En el estudio, los investigadores recolectaron células ciliadas de personas con Síndrome de Down --que tienen alrededor de 70% de posibilidades de desarrollar Alzheimer durante su vida debido a que el cromosoma 21 adicional que llevan incluye el gen de la proteína precursora amiloide que causa esa dolencia de manera temprana cuando se sobredosifica o muta, y las reprogramaron para que se convirtieran en células madre, que luego fueron dirigidas a convertirse en células cerebrales.

 

En estas células similares al cerebro observaron que una patología similar al Alzheimer se desarrollaba rápidamente, incluido el trío distintivo de signos de progresión de la dolencia, que son lesiones similares a la placa amiloide, muerte neuronal progresiva y acumulaciones anormales de una proteína llamada tau dentro de las neuronas.

 

De esta forma, los investigadores demostraron que el sistema podría usarse como una plataforma temprana de prueba preventiva de drogas y tomaron dos medicamentos diferentes, que se sabe que inhiben la producción de beta-amiloide.

 

Probaron estos medicamentos en las células cerebrales y, en seis semanas, demostraron que evitaban la aparición del Alzheimer.

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TIENE 47 AÑOS

Tiene cáncer y hace 90 días no le dan su medicación: “Estoy sufriendo tortura psicológica y corporal”

Roberto Schvartz, de 47 años, fue diagnosticado con un cáncer renal en 2016. Su vida cambió para siempre. Fue operado y la enfermedad hizo metástasis. Le indicaron un medicamento muy caro e importado. Peleó en la Justicia para que se lo reconozcan. Ganó. Pero desde abril el Gobierno provincial no le da respuesta.
Viernes 10 de julio de 2020

Tiene cáncer y no le dan su medicaciónRoberto Schvartz.

“Estoy desesperado”, manifiesta dramáticamente Roberto Schvartz, de 47 años. Desde el 2016, es un paciente oncológico. Atravesó una dura operación en la que le extrajeron un riñón, porque allí tenía alojado un tumor que meses después hizo metástasis y se esparció hacia la zona de los pulmones. Solo un medicamento le permite tener la esperanza de seguir viviendo.

 

De todas maneras, ese medicamento -Nivolumab- que necesita es caro y no se fabrica en el país. Dada esta situación en noviembre del año pasado, presentó un pedido de amparo ante la Justicia bonaerense para que el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, que es donde vive, se haga cargo de los costos, ya que por la enfermedad tuvo que dejar de trabajar y no cuenta con obra social. Así, la medida salió a su favor y la cartera de Salud compró el medicamento. En total, son 24 dosis aplicables cada 28 días. Aunque solo logró inyectarse tres. Hace 90 días que la droga “no está”. Casi los mismos días que lleva la cuarentena obligatoria.

 

“Nadie me sabe explicar por qué no me están proveyendo el remedio. Estoy desesperado. Me voy a morir”, expresa. “Me gasté 400 minutos en llamar al Ministerio. Lo único que me dicen es que la droga ‘está comprada’ y si está comprada entonces por qué no me la puedo aplicar”, exige Roberto.

 

En estos cuatro años en los que afrontó valientemente a la enfermedad, Roberto se quedó sin trabajo y su situación económica desmejoró de manera notable, en paralelo con su cuerpo, que se consume día a día.

 

La situación es dramática y casi terminal. El hombre, oriundo de Vicente López y de profesión abogado, pasa los días acostado, envuelto en dolores que le hacen crujir el cuerpo. ”Necesito ese remedio para tener una esperanza de que al menos voy a poder vivir un poco más. Convivo con la muerte postrado en mi cama, ya no sé qué hacer”, dice.

 

Un día de noviembre del 2016, se encontraba en su casa y orinó sangre. El susto y la preocupación fueron grandes. Nunca le había sucedido nada así. Inmediatamente fue al médico. Allí, comenzó una larga lista de estudios para corroborar qué era lo que le sucedía. El resultado de los análisis, lo hundió.

 

Roberto tenía un tumor cancerígeno de 2 kilos “abrazado” a un riñón. La enfermedad estaba avanzada y había que operarlo de inmediato. Y así fue. A Roberto le extrajeron un riñón.

 

Luego de pasar por el quirófano pareció mejorar, hasta que le descubrieron que la enfermedad había hecho metástasis. El cáncer se había movido por varias zonas de su cuerpo y su vida quedaba al límite, otra vez.

 

Tiene cáncer y no le dan su medicaciónRoberto Schvartz espera su medicación.

 

Inicialmente, los médicos del Hospital Houssay de Vicente López, probaron con una droga durante seis meses que no le dio resultado, más bien todo lo contrario. “Casi me tuvieron que amputar una pierna, el efecto no fue el esperado”, dice. LPosteriormente, lo intentaron con otro medicamento y tampoco.

 

Hasta que se decidió probar con un nuevo tratamiento, la última opción. Se trata de la “inmunoterapia”, un terapia que en lugar de atacar al tumor entra al sistema inmunológico para detectar las células cancerígenas antes de que se disgregan por el cuerpo.

 

La droga se fabrica en Estados Unidos y tiene un precio alto. Por eso, Roberto comenzó un camino judicial para que el Estado provincial se haga cargo de brindarle ese medicamento como su última esperanza.

 

Roberto presentó un recurso de amparo en el Juzgado Civil y Comercial N°3 de San Isidro para que la provincia se haga responsable de los gastos y lo ganó. La Justicia le ordenó al Ministerio que le brinde el medicamento.

 

De esta manera, inició su tratamiento el 6 de febrero pasado. Sin embargo, el 17 de abril fue la última vez que Roberto se inyectó la droga. Después, el medicamento no apareció.

 

“Me cansé de llamar. Nadie me da respuesta. Es una tortura psicológica y corporal lo que estoy viviendo Sólo logré aplicarme tres dosis. Como la droga afecta directamente el sistema inmunológico, tengo dolores grandes en las amígdalas. Son tan fuertes los dolores que no me puedo mover”, cuenta.

 

Roberto no sale de su cama. No tiene fuerzas. Siente que su vida se apaga mientras gasta cada minuto que tiene para lograr que el Ministerio le dé una respuesta, porque lo único que escucha es que la droga fue comprada, pero no aparece. Cada día que pasa, Roberto intuye que es un día menos. Nota cómo su cuerpo encoge de a poco, su piel cada vez es más fina y blanca, Roberto ve cómo su vida se apaga.

 

“Mis médicos me dicen que tengo que seguir con el tratamiento porque mi enfermedad avanza”, dice.

 

Ante la desesperada situación, encaró acciones legales directamente contra el ministro de Salud provincial, Daniel Gollán, para intentar así obtener una respuesta. Pero aún no la tiene.

 

Desde la cartela de Salud provincial, indicaron: “Es una situación heredada del Gobierno anterior. El tema es complejo porque la medicación no se encuentra en el Vademecúm (instituto dependiente de la ANMAT que regula los medicamentos dentro del país) porque es una droga que no se fabrica a nivel nacional. Pero ya está emitida la resolución para comprárselo. Sabemos que es un proceso muy lento, pero lo estamos intentando resolver lo más rápido posible”.

 

Mientras tanto, Roberto exclama: “Yo veo la muerte todos los días a la cara. No puedo seguir viviendo así”.

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