Centeno - cuadernos coimas

No es fácil medir el nivel de corrupción durante el kirchnerismo, primero porque las pruebas que llegan a la Justicia son solo una punta porque la mayoría están protegidas por un pacto de silencio del que participan empresarios y funcionarios. Además, todas las cifras en danza hablan de dinero negro que iba, una parte a los bolsillos de los funcionarios, y otra para el financiamiento ilegal de las campañas electorales.

 

El presidente de Contadores Forenses, Alfredo Popritkin, hizo una estimación que abarca todo el “Sistema de Defraudación de Fondos Públicos” de los tres gobiernos kirchneristas”. “Llegamos a una estimación prudencialmente calculada de 20.000 millones de dólares recibidos en coimas”, afirmó.

 

En otra de sus conclusiones, dijo que “todas las áreas o cajas recaudatorias tuvieron diseño y ejecución bajo la órbita del Ministerio de Planificación a cargo de Julio De Vido”. Popritkin dijo que “es razonable pensar que De Vido habría recibido beneficios ilegales por una suma próxima a los 100 millones de dólares”.

 

Noticias relacionadas

"Tenemos información de varias inversiones que realizó mediante testaferros (que se podrían conocer en los próximos meses) por sumas que oscilan entre 5 y 10 millones de dólares, lo cual hace verosímil el beneficio individual de 100 millones de dólares de Julio De Vido”, agregó.

 

Diario Perfil junto a profesores de la UBA y el CONICET, Ariel Coremberg y Martín Grandes, hicieron otra estimación: “Suponiendo que las coimas hayan sido de solo el 20% de la obra pública y suponiendo un promedio de 3% del PBI en inversión pública por año, la corrupción habría costado en una década un 6% del PBI actual, alrededor de US$ 36 mil millones de dólares, equivalente al déficit fiscal total de hoy”, señalaron.

 

Federico Muñoz, economista, cree que el ministerio de Planificación de De Vido manejó, por lo menos, en doce años, 143 mil millones de dólares. Esa cifra equivale al total de las exportaciones de Brasil en el mismo período de tiempo. Esta cifra incluye todo tipo de contratos públicos, no solo las obras públicas a las que se refieren los estudiosos del CONICET.


Todas estas estimaciones se basan en los porcentajes que revelaron que pagaron los empresarios arrepentidos ante el juez Claudio Bonadio en la causa de los cuadernos de las coimas. El ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Wagner confesó que entregaba como sobornos la totalidad del “anticipo financiero” que le daba el gobierno K , deducidos impuestos. Ese anticipo era “entre el 10 y 20 por ciento del precio de las obras”.


En la causa, el dueño de EMEPA Gabriel Romero en su confesión afirmó que pagó sobornos por 3,5 millones de dólares al entonces secretario de Transporte Ricardo Jaime. Además, Romero -que es el socio principal de Hidrovía S.A.- aseguró que abonó otros 600.000 dólares por el decreto de Cristina Kirchner del 2010 que amplió la concesión de la hidrovía hasta el 2021. A su vez, las empresas que tenían la concesión de los corredores viales pagaron 7,5 millones de dólares entre 2003 y 2007, según declaró el extitular del Occovi Claudio Uberti.

Otra “contribución", esta vez de 900 mil dólares, abonó Techint para que los kirchneristas mediaran ante Hugo Chávez a fin de que dejaran salir a sus técnicos e ingenieros luego de la violenta expropiación de la siderúrgica SIDOR.

 

No se sabe donde está el dinero, aunque la Unidad de Información Financiera (UIF), informó a Bonadio que el ex secretario privado de los Kirchner, Daniel Muñoz, hizo inversiones en Miami por 65 millones de dólares.


Parte de estos sobornos fueron a financiar las campañas electorales kirchneristas a nivel nacional, provincial y municipal. Según los datos guardados en el pendrive secuestrado en la casa del secretario del ex jefe de gabinete, Juan Manuel Abal Medina, Martín Larraburu, se distribuyeron otros 70 millones de dólares. Solo las eventuales confesiones de financistas como Ernesto Clarens o los arrepentidos de Odebrecht darán más precisiones sobre la ruta internacional de estas coimas.