Wagner - Cristina Kirchner Cuadernos de coimas K

La declaración como arrepentido que brindó el emperesario Carlos Wagner, había modificado el rumbo de la investigación que comenzó con el esquema de delivery de bolsos con coimas a cargo de Roberto Baratta quien fue durante 12 años la mano derecha de Julio De Vido en el ministerio de Planificación del kirchnerismo.

 

Wagner confesó haber participado, como presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) de un sistema de cartelización de la obra pública, que implicó mayores costos y pago de coimas. Dio detalles de los negocios e hizo una lista de las empresas que integraban formaban parte de lo que se denominó El Club de la Obra pública.

 

Wagner señaló al financista Ernesto Clarens, deslizando que fue puesto por funcionarios del gobierno kirchnerista para canalizar el sistema de cobro de coimas que comenzó a finales de 2003 o principios de 2004.

 

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Clarens, según Wagner, comenzó a ser el receptor de las coimas de las empresas de obra pública vial. Y que la orden de llevarle el dinero al financista fue de José López, quien se desempeñó durante 12 años como secretario de Obras Públicas.


En su ampliación de indagatoria reiteró que las empresas se ponían de acuerdo en las licitaciones o en alguna ocasión competían y el ganador era el que debía pagar las coimas. Es decir que ratificó el sistema de cartelización de la obra pública.

 

Si un ganador se demoraba en los desembolsos, desde los despachos estatales también retaceaban los pagos de los certificados de obra del deudor. Wagner aseguró que se retrasaban en los pagos destinados a su empresa –Esuco- para que mediara con los otros empresarios que estaban demorados en el pago de las coimas, también llamadas contribuciones.


Admitió conocer a Néstor como a Cristina Kirchner desde el punto de vista institucional, pero negó haberse reunido con ellos en privado.


Wagner conocía López desde Santa Cruz. Dijo que cuando llegó al gobierno nacional López lo llamó para explicarle que se iban a otorgar obras. Con el paso del tiempo y de las coimas, López le confesó al empresario que el dinero que se recaudaba era para "El malo" como llamaba el ex secretario de Obras Públicas a Néstor Kirchner.

 

Wagner no pudo determinar cuánto se pagó de coimas. En su primera declaración había hablado de porcentajes que iban del 10 al 20 del total. En la ampliación del jueves pasado señaló que era muy complicado saber el monto de retornos que pagó su empresa porque la cuenta era muy difícil de hacer.

 

Wagner, el hombre que cambió el destino de la investigación que había comenzado con el relato de la recolección de las coimas, prometió seguir aportando información.