Weinberg de Roca - Política

La Comisión de Acuerdos del Senado suspendió la reunión prevista en la que se iba a tratar el nombramiento de Inés Weinberg de Roca como procuradora general de la Nación, por lo que se demora el proceso de discusión del pliego.

 

Pese a la demora en el debate, el ministro de Justicia, Germán Garavano, aseguró que el Gobierno "es optimista" en que la jurista vaya a asumir en el cargo.

 

Como anticipó NA, la reunión que fue convocada para el miércoles a las 12:00 se suspendió a última hora del martes ante la certeza de que no alcanzaría el quórum, debido a la escasa presencia de senadores en el Congreso.

 

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A ello se suma la resistencia a votar el pliego de la candidata de Mauricio Macri a jefa de los fiscales que se extiende a lo ancho del arco opositor y principalmente en Bloque Justicialista.

 

El 31 de julio pasado Weinberg de Roca defendió su pliego en audiencia pública y respondió preguntas de los senadores sin pasar más sobresaltos que las preguntas del kirchnerismo sobre las impugnaciones presentadas por agrupaciones de derechos humanos, que le ven bajo compromiso en la materia.

 

La explicación oficial es que la sesión se suspendió producto del estancamiento de las negociaciones entre el oficialismo y la oposición, que están más concentrados en la discusión en torno al Presupuesto 2019 que deberá llegar al Congreso antes del 15 de septiembre. Sin embargo, hay otras circunstancias que complican el arribo del pliego al recinto.

 

Se revelaron algunos datos que podrían sepultar la suerte de la jurista. En el informe se vincula a un allegado de su familia con los apellidos que están imputados en el escándalo de corrupción que develó Oscar Centeno con sus cuadernos.


Uno de los involucrado es Eduardo Roca, hijo del esposo de la magistrada. El análisis de los documentos que involucran a ex funcionarios del kirchnerismo y a empresarios en una trama de pago de coimas, surge que Eduardo Roca (hijo) compartió varios negocios con el financista Ernesto Clarens, uno de los imputados que busca ser beneficiado como arrepentido.

 

Clarens fue el hombre que diseñó parte del esquema de lavado de dinero que se habría utilizado para expatriar las coimas que ex funcionarios admitieron haber recaudado por orden de Néstor y Cristina Kirchner. También aparece vinculado a varios de los negociados de Lázaro Báez.

 

La relación entre el financista y Roca se puede observar al ver los papeles de Credisol, empresa que monopolizó el negocio de los préstamos entre los empleados públicos de Santa Cruz durante la Gobernación de Néstor Kirchner y se transformó en uno de los principales clientes de los hoteles de la familia presidencial.

 

Roca era director de la compañía y Clarens uno de los principales beneficiarios. Le facturó millones de pesos en concepto de "asesoría". 

 

De acuerdo con diversos registros societarios, Roca participó en múltiples sociedades. Hay una que llama la atención por su nombre: Cabaña San Néstor SA. También figuró en los directorios de las fiduciarias Atria y Edificio North Ville, en ambas junto al arquitecto José Luis Colombo, yerno de Clarens, compañías que entablaron diversos negocios de dudosa legalidad con el holding de Báez.


En el paper que llegó al Senado trascendió incluso una versión que indicaba que por las manos del letrado habían pasado los billetes que el ex secretario de Obras Públicas le entregó a las monjas en la madrugada del 14 de junio de 2016. Fuentes judiciales consultadas por este medio aseguraron que ese dato nunca fue corroborado.


Para aprobar el pliego en el recinto, Weinberg de Roca deberá contar con el apoyo de los dos tercios de los senadores presentes el día de la sesión, un número al que Cambiemos no puede llegar por sí solo.