COTIZACIÓN

Dólar sin freno y con pico histórico: subió 3% y cerró a $ 40,24

El billete estadounidense anotó su cuarta jornada en suba descontrolada y alcanza su récord histórico. Cerró por arriba de los $40 por primera vez.
Jueves 13 de septiembre de 2018

Dólares (Reuters)

 

El dólar volvió a dispararse hoy y marcó un nuevo récord de $40,24 promedio, $1,14 por encima del día anterior, en una rueda con una persistente demanda de divisas causada por el nerviosismo de los inversores ante versiones de una posible convertibilidad en la Argentina.


Según el promedio de la autoridad monetaria, el dólar finalizó a $38,44 para la punta compradora y a $40,24 para la vendedora.


Así, registró un avance de $1,14 frente al miércoles, equivalente a 3%, en la primera jornada con un cierre por encima de los $40.


En los mostradores del Banco Nación, la moneda norteamericana terminó este jueves a $40,10, mientras el precio más elevado fue expuesto en el HSBC a $40,75. En el sector mayorista, el incremento fue de $1,30 al trepar hasta los $39,55.


En el segmento de contado, el volumen negociado fue levemente mayor al de la rueda pasada al ser de US$ 440,539 millones. 

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Se trata de la cuarta suba consecutiva del billete y los operadores de la city porteña indicaron que en el mercado se percibió un clima de incertidumbre por los rumores de una posible dolarización de la economía argentina, que luego fueron desmentidos de forma tajante por el Ministerio de Hacienda.


Puntualizaron que la fuerte corriente compradora se dio en un contexto de limitada oferta privada que el Banco Central decidió no equilibrar. 


Además, señalaron que en los movimientos del mercado impactaron los resultados de la licitación de Letes, menores a lo esperado, mientras también advirtieron sobre la proximidad del vencimiento de Lebac.


A su vez, este jueves el real cerró en un mínimo histórico de 4,197 unidades por dólar, con una caída de 1,12% respecto del miércoles por las incertidumbres vinculadas con las elecciones del 7 de octubre.


En lo que va del año, el billete acumuló un aumento de 11,25 por ciento.
Por el efecto de la devaluación, la inflación de agosto fue de 3,9 por ciento y acumuló en el año un alza del 24,3 por ciento, señaló el INDEC.

 

En el sector mayorista, el incremento fue de $1,30 al trepar hasta los $39,55. En el segmento de contado, el volumen negociado fue de US$ 440,539 millones. En su versión mayorista, pasadas las 10.30 de la mañana, había cotizado a $38,44, 16 centavos por encima del cierre de ayer ($ 38,28).

 

A primera hora del día, el Banco Nación, que suele tener una de las cotizaciones más bajas del mercado, vendía a $ 38,80, el mismo precio que el cierre de ayer. En tanto, en algunos bancos privados la divisa se ofrecía a $ 39,50.

 

Ayer, la moneda norteamericana registró un un avance de 37 centavos frente al día anterior.

 

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Otra crisis histórica para la Argentina: control de cambios, default y cuarentena agudizan la recesión

El derrumbre de la actividad lleva ya nueve trimestres y no se advierte horizonte de salida antes de 2021. La opinión de expertos economistas.
Lunes 29 de junio de 2020

Actividad económica, producción industrial, NACrisis de la economía argentina. NA.

Se sabe que la Argentina atraviesa una nueva crisis económica, parecida a las anteriores y, a la vez, con rasgos distintivos. El derrumbre de la actividad comenzó en el segundo trimestre de 2018, cuando se evidenció un salto inflacionario y cambiario a partir de mayo de aquel año.

 

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) postergó para septiembre de 2019 otro factor de la crisis, el del endeudamiento en dólares que empujó al país en abril 2020 a un evento de default. A esto se agrega la cuarentena para enfrentar el coronavirus, que aceleró a partir de marzo la caída de actividad general.

 

Un alto déficit fiscal, que los gobiernos cubren con endeudamiento e inflación, desemboca en una profunda recesión. Y la Argentina experimentó este tipo de crisis varias veces en las últimas siete décadas.

 

La presente lleva ya nueve trimestres consecutivos de caída interanual, a partir del segundo trimestre de 2018 hasta el segundo trimestre de 2020. Es probable que se extienda tres trimestres más, si es que se produce el ansiado rebote del PBI entrado el 2021, al confrontar los datos de actividad con el piso que se experimenta en estos días por las medidas de aislamiento.

 

Así, la Argentina transitará la segunda crisis económica más profunda de su historia, después de la de 2001-2002, que se inició en el cuarto trimestre de 1998 y se extendió por 17 trimestres, hasta finales de 2002. En total el PBI se contrajo un 20% acumulado en poco más de cuatro años.

 

Si se dan por confirmadas las proyecciones de una caída de 10% del PBI en 2020 (el FMI pronostica un baja de 9,9% en el año), la crisis presente acumularía una baja próxima a 15% en tres años.

 

Con esta tendencia, la recesión sería mayor a la de la hiperinflación, de nueve trimestres consecutivos y una caída acumulada de 14% entre el segundo trimestre de 1988 y el segundo de 1990, y también superior a la de 2009 por la crisis financiera global, que involucró cuatro trimestres a partir del cuarto de 2008 (-6%), y tuvo una salida fuerte y rápida con un rebote de 10% del PBI en 2010.

 

Actividad económica, producción industrial, NAProducción industrial, muy afectada. NA.

 

La opinión de economistas expertos:

Ramiro Castiñeira, director de Econométrica, expresó a Infobae: “a todos los países el COVID-19 les impacta. A los que lograron hacer un equilibrio entre atacar el virus con el confinamiento, pero permitieron que la economía fluya, tendrán caídas de 5% del PBI este año. En aquellos países que fueron epicentro de los contagios, como Italia y España, la caída del Producto va a ser de más de 10%. La Argentina se está metiendo en ese costal sin quererlo. Debe buscarse un equilibrio entre salud y economía, porque todos los países van a tener fallecidos y caída del PBI. Argentina va a tener un colapso económico, similar al que registraron aquellos países que fueron el centro de los contagios”.

 

En lo que es variación interanual, la de 2020 podría ser la mayor caída de la economía en un solo año, aunque hay que tener en cuenta que el impacto de la crisis de 2001-2002 fue mucho mayor que el presente. Entonces la caída porcentual del PBI fue similar, pero acompañada de una devaluación que multiplicó por cuatro el valor del dólar. Basta recordar que en 2020 el salario medio está cayendo a un nivel de USD 400, pero en 2001 fue muchísimo menor. Las jubilaciones mínimas en 2002 cayeron a USD 50, mientras que ahora incluso medidas por el tipo de cambio paralelo están en unos USD 150. La crisis del 2001 pulverizó todo, no creo que veamos que la pobreza, la pérdida real del salario y la devaluación de la moneda escalen como entonces”, manifestó el economista de Econométrica.

 

Se espera un rebote durante 2021:

Ramiro Castiñeira sostuvo también que “el año que viene va a ser de un rebote si se tiene en cuenta que en este hay cuarentena y bajo la premisa de que no va a haberla en 2021. Pero no va a haber un nivel de actividad posterior como el que se registraba previo a la crisis del COVID-19. Recuperar el nivel de inicios de 2020 va a demandar más de dos años de recuperación. Creo que el gobierno de Alberto Fernández va a transitar todo el mandato para regresar al nivel de PBI de cuando asumió”.

 

Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica, sostuvo al mismo tiempo que “el año que viene va a haber un rebote técnico, el tema es que todavía no encontramos el piso de la caída. La economía naturalmente va a rebotar un par de puntos, pero el proceso de recuperación del nivel de actividad previo va a ser muy lento. Impacta la profundidad, pero también la velocidad, que no va a dar tiempo a empresas y familias para adaptarse a esta destrucción de riqueza. Una buena parte del capital es utilizado para sobrevivir estos meses y no va a estar disponible para tomar trabajadores e invertir cuando pase el confinamiento, por eso recuperar la actividad pre-crisis es complejo”.

 

“Por todo esto, para recuperar el flujo normal, deteriorado por la inflación, y atender con ese flujo normal las deudas, vemos un escenario en que la economía va a carretear para despegar, pero ese carreteo es muy lento. La economía tiene que encontrar un piso primero y después empezar a recuperarse. Esa es la recuperación técnica con fábricas que empiezan a producir y retoman la actividad desde una parálisis con el 60% de capacidad ociosa. Pero la segunda fase, para alcanzar los niveles anteriores al confinamiento, es mucho más dificultosa”, dijo Rodrigo Álvarez.

 

Según Diego Coatz, economista Jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA), “en mayo y lo que va de junio ya comenzó cierta reapertura de empresas, siempre con dotación mínima, afectadas a los protocolos preventivos y una demanda muy baja. La industria ya opera más normalmente en zonas del interior, pero aún con demanda y consumo bajos. Esta crisis es inédita para la Argentina porque está afectando a la vez a la oferta y a la demanda”.

 

Actividad económica, producción industrial, NAProducción automotríz en Argentina. NA.

 

La cuarentena por coronavirus, una medida muy cuestionada:

El economista Diego Giacomini, director de Economía & Regiones, se mostró sin dudas “muy crítico de la extensión del confinamiento” y manifestó que “la cuarentena obligatoria es delictiva, contra los derechos naturales del ser humano y la propiedad privada primaria, que es su cuerpo, su energía y su fuerza de trabajo, es decir los derechos inherentes para alcanzar sus fines, para sobrevivir primero, vivir, progresar y desarrollarse. Se cae la visión de proteger la salud, porque hace lo contrario a lo que pregona, termina atentando contra la vida misma. También hablan de actividades esenciales, pero esto se define desde el individuo, no desde el Estado. Para un actor, actuar es esencial, de eso vive. Querer definir la esencialidad desde lo colectivo es un error”.

 

“Esta cuarentena comete un error moral y ético: crea dos castas de individuos, de distinta posición ante la ley. Dejamos de ser todos iguales ante la ley. Están los políticos, los que están en los medios de comunicación, los que desempeñan tareas esenciales, y todo el resto. Esto es gravísimo”, sostuvo Giacomini.

 

En lo económico, Argentina no puede hacer lo que hacen otros países, que hacen un mix de deuda y emisión monetaria, como en EEUU y Europa. Allá salieron al rescate con políticas fiscales activas, emiten deuda. La gente, cuando aumenta la aversión al riesgo, se refugia en bonos del Tesoro de los EEUU o Alemania. Entonces, la política fiscal expansiva se financia a muy bajo costo. La Argentina está en default y no puede financiarse. En los países desarrollados la gente también se refugia en dinero, pueden emitir sin generar inflación porque crece la demanda. Pero no hay un país con mayor repudio a la moneda que en Argentina”, también expresó Diego Giacomini.

 

“Es decir que Argentina no puede hacer un programa de asistencia con política fiscal porque no puede emitir deuda ni moneda. Sin embargo, lo hace y bate récords, con la cuarentena más larga del mundo. La mayoría del dinero emitido está todavía en los bancos y la velocidad de circulación del dinero se desplomó”, dijo Giacomini.

 

Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso, aportó: “otros países de la región se manejaron fiscalmente prudentes en el pasado, en forma austera, tenían ahorros y disponibilidad de crédito, como Perú y Paraguay que emitieron deuda por menos del 5% de tasa, pueden enfrentar los costos de una cuarentena en la cual se pierde mucha producción. Pero Argentina, por su historia de malgasto de décadas, no está en esa circunstancia ni tampoco puede tener al Banco Central para financiarse, porque no tiene una moneda estable y confiable. Nos hemos dedicado a estafar desde el Banco Central a los argentinos con nuestra moneda y hoy, que tienen que emitir, nadie quiere la moneda y se está destruyendo el valor del peso”.

 

Un economista con un cargo directivo en un banco público manifestó así mismo que es “obvio que en la medida que se prolongan el aislamiento y la cuarentena, al mismo tiempo va a haber un freno en la demanda y la oferta que genera la contracción del PBI por un factor que hay que tener en cuenta que no es económico, como es el contagio del coronavirus”.

 

“Argentina cuenta con menos herramientas que los países vecinos para estimular la actividad, por lo tanto el efecto de la cuarentena en la Argentina podría ser más profundo, pero también hay que considerar que la economía local viene de una recesión desde antes de la irrupción del coronavirus, por lo tanto, se empieza de más abajo que el resto, y una vez superado el confinamiento también va terminar más abajo. En este caso, comparar la contracción económica de Argentina con otros países de la región es incorrecto sin asumir nuestro punto de partida más bajo”, dijo el funcionario, quien del mismo modo sostuvo que “en el corto plazo puede ayudar que se llegue a un acuerdo con los acreedores de deuda, aunque resolver este problema es una condición necesaria pero no suficiente para una rápida recuperación económica”.

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Endurecimiento de cuarentena dificulta salida de la recesión con fuerte caída de la economía en abril

Especialistas estiman que la economía cayó hasta un 20% en abril, el mayor número registrado.
Domingo 28 de junio de 2020

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Este lunes el INDEC informará que en abril la actividad cayó al menos un 20%, récord histórico para un mes. El Gobierno esperaba un rebote desde mayo, pero el aislamiento estricto que arranca el miércoles complica el panorama.

 

El próximo lunes el Indec dará a conocer los números de la economía en abril, golpeada duramente por la pandemia del coronavirus y el aislamiento obligatorio dispuesto por el gobierno de Alberto Fernández desde marzo.

 

Analistas privados señalaron que la caída de la economía será de al menos el 20% en relación a abril de 2019. El mayor número para un mes en un año.

 

En abril no se produjeron automóviles, las ventas en los centros comerciales cayeron a 0, la actividad industrial se paralizó y la demanda energética cayó a plomo. Las obras de construcción se detuvieron. El único sector que se mantuvo produciendo fue el de los alimentos, el campo por su parte siguió trabajando, vendiendo la cosecha o guardándola en los silo bolsa.

 

Con una nueva cuarentena estricta comenzando el próximo 1 de julio, se espera que la economía no levante y la salida de la recesión se complique aún más.

 

Gabriel Rubinstein, economista, dijo: “Temo que suframos una caída económica peor al promedio de los países y que nuestra salida de la crisis sea la más lenta de todos” admitió Rubinstein, quien afirmó que el Gobierno no debe tener miedo en inyectar aún más pesos que los que inyectó hasta ahora, “porque hoy la prioridad es evitar que se mueran las empresas”.

 

Fernando Marull, consultor, comentó: “Hoy hay datos para proyectar que la economía habrá caído 25% en abril, un derrape que supera a la caída del 15% interanual de diciembre de 2001 -fin de la Convertibilidad- y 16% interanual de enero de 2002. Abril fue el mes del apagón. Y mayo es esperable un rebote, porque, por ejemplo, crecieron 60% los despachos de cemento y también creció la producción de autos. Pero hay que ver qué pasa con ese rebote, porque si se frena de nuevo y pierde envión, va a volver a costar levantar. Mínimamente la caida del PBI va a ser del 12% este año”.

 

Martín Polo, economista, sentenció: “El principal problema que enfrenta hoy la economía es la cuarentena, no sólo por el fuerte impacto que está teniendo sobre el nivel de actividad sino porque no está claro que la estrategia elegida haya sido la correcta. Esto hace que las perspectivas de la normalización de las actividades se alejen e incluso se retroceda, dado el riesgo de hacer la cuarentena aún más estricta. El impacto de la cuarentena sobre la actividad obliga a corregir sistemáticamente a la baja las proyecciones. Para el segundo trimestre PBI marcaría una caída del orden del 20% interanual y para todo el año la contracción llegaría al 10%”.

 

Ecolatina por su parte reflexiona: "De cara a los próximos meses, la principal inquietud estriba en el cierre de empresas y la posible reducción permanente del 'stock de capital' que implicará. Asimismo, aún cuando pase la cuarentena, habrá un mayor ahorro precautorio a su salida por el miedo que habrá provocado. En consecuencia, la crisis y el desplome de la actividad económica se extenderá más allá de lo que dure el confinamiento."

 

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