Ernesto Clarens, financista de Kirchner

El juez Ercolini debe decidir si indaga al financista Ernesto Clarens y a los hermanos Gotti, entre otros imputados, tras detectar maniobras de lavado de dinero por U$S 160 millones.

 

En la nueva ruta del dinero K descubierta en la causa del direccionamiento de la obra pública a favor de Lázaro Báez, aparecen algunas de las mismas financieras, cooperativas truchas y hasta una iglesia evangélica investigadas en los casos de Skanska, Ciccone y Cerro Dragón, entre otros.

 

En esta nueva causa las maniobras financieras se hicieron a través de la famosa financiera Invernes que manejaba el financista Ernesto Clarens, procesado en la causa de los cuadernos de las coimas.

 

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El ardid se concretó, entre el 2003 y el 2010, a través de las constructoras Gotti y Gancedo, las cuales también las manejaba Báez. Primero, las constructoras cedieron el cobro de los cheques que les daba el gobierno por los certificados de avance de obra en Santa Cruz a Invernes. Luego Invernes cambió más de 5 mil cheques en esas financieras y cooperativas truchas por efectivo y sin pagar el impuesto al cheque.

 

Los cheques, en su mayoría, era pagados por “servicios inexistentes” que figuraban, además, en facturas truchas. El actual titular del INAES, Marcelo Collomb, comenzó en el 2015 una depuración del padrón de cooperativas, apartando a las truchas como Coficred y Credisol que manejaba Clarens.

 

El pedido del fiscal se basa, entre otras pruebas, en un escrito de la AFIP, que maneja Leandro Cuccioli, preparado por el inspector Jaime Mecikovsky y la sucursal del organismo fiscal de Comodoro Rivadavia. La AFIP cruzó los datos de los cheques y los supuestos proveedores para descubrir estas conexiones asombrosas.