Análisis - cámara del juguete

Con las fiestas acercándose, los regalos para los chicos son un clásico para la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos. Hace 20 años que desde la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) realiza ensayos de normas de seguridad para juguetes comercializados en el país.

 

En el Laboratorio realizan casi 8 mil ensayos de seguridad al año. En el 20% encuentran fallas. Los disfraces y las casitas infantiles, entre los productos más riesgosos.

 

En el Laboratorio de la Cámara de la Industria del Juguete se realizan distintas pruebas de seguridad, en total seis: la primera para ver las propiedades generales, mecánicas y físicas, del juguete. Un ejemplo es que se hacen ensayos de sonido para saber si el ruido que emiten sonajeros o juguetes musicales supera los decibeles recomedados.

 

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¿La segunda prueba? la segunda es la inflamabilidad con la cual se ensayan peluches, disfraces y casitas para ver si son resistentes al fuego.


Una tercera se lleva a cabao en el laboratorio donde se busca analizar la toxicidad, es decir la migración de metales pesados. E director técnico del laboratorio, el ingeniero Ezequiel Spak, explicó: “Se parte el plástico para simular los pedacitos que el chico va cortando con los dientes y que se puede llegar a tragar. Después se hace un proceso para ver qué es lo que pasa cuando ese plástico está en la panza del chico y luego en el torrente sanguíneo. Lo que buscamos de esa solución es ver si hubo migración de metales pesados como el plomo, el bario, el cadmio, el mercurio y otros. Eso puede ir envenenando al chico con el tiempo”.

 

El cuarto y quinto ensayo se aplican en caso de juegos que contienen experiencias químicas que buscan establecrer si son perjudiciales. La última prueba es la seguridad de juguetes eléctricos que deben cumplir un requisito clave: no dar electricidad, que se calienten y poseer folletería de cómo poner las pilas.


Cada año se analizan entre 6 mil y 8 mil pruebas y en un 20% se encuentra fallas. Para Spak lo importante son los tipos de falla y comenta: “Hay casitas o peluches que no cumplen con el ensayo de inflamabilidad y eso puede poner en riesgo la vida de un chico o hasta prender fuego a todo un edificio. En algunos juguetes, como por ejemplo los juegos de experiencias químicas, una advertencia mal puesta le puede quitar la vida al nene”.


“Hemos visto accidentes en un cumpleaños, donde el niño sopla la vela y se le prende fuego la peluca. Esos productos, aunque parezca mentira, son los que menos se certifican y pueden generar peligrosos incendios”, comentó.


La CAIJ recomienda comprar juguetes que tengan el logo de seguridad: una “S” negra dentro de dos figuras circulares porque garantiza que el producto fue aprobado por los análisis toxicológicos y las demás pruebas de seguridad.

 


"El problema es un activo que tienen que se llama borato de sodio (bórax), lo que le da la apariencia de ‘miquimoco’. Eso es muy corrosivo. Puede producir una descamación en la mano. Aún no hay nada con respecto al bórax, yo participo en procesos de revisión de la norma. Lo estamos incluyendo y en la próxima actualización va a haber una reglamentación para evitar cantidades excesivas. Además, debe estar orientado a chicos de 6 a 8 años que tengan noción de que no deben comérselo”, finalizó.