Néstor Fabián y Violeta Rivas

Néstor Fabián estuvo en Implacables y recordó a su esposa, Violeta Rivas, brindando un desagarrador testimonio sobre los últimos días de su mujer y cómo sigue adelante a ocho meses de su muerte.

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“Me enamoré de ella por lo sencilla que era”, recordó el cantante sobre Ana María Francisca Adinolfi -tal era su verdadero nombre-, que murió en junio pasado a los 80 años de una afección renal. Además, desde hacía un tiempo atrás tenía Alzheimer.


“Cuando empecé a cantar tenía un club de admiradoras y me mandaban regalos, pero yo estaba en otro mundo. En una oportunidad la veo a Violeta y era tan simple que dije: ‘Qué lindo, ¿no?’ No saludamos en una oportunidad y no pasó absolutamente nada”, contó el artista. Luego, sí, se vieron en una segunda ocasión en Radio El Mundo y ahí comenzó su relación.

 

Al ser consultado cómo se siente ahora, a ocho meses del fallecimiento de Violeta, dijo: “Estoy bien, hacé de cuenta que estoy manejando y manejo bien, pero por ahí hay una curva y me la llevo por delante. El otro día hablé con una persona que también hacía cuatro meses había fallecido la señora y me dijo: ‘Mi problema no es el día, es la noche’. La noche es tremenda. Tengo un cuadrito (de ella) arriba mío y siempre lo acomodo. A veces lo muevo sin querer y digo ‘perdoname’, y lo pongo derecho”.

 

“Noto su ausencia en la noche. Me duele que ella no esté. Varias veces me ocurrió que me moví en la cama y pensé que estaba ella. Pero fue una milésima de segundo”, dijo el ídolo popular, quien, sin embargo, detalló que “no la soñé todavía”.

 

Fabián relató cómo fueron los dolorosos últimos tiempos en la vida de Violeta, después de que le diagnosticaran Alzheimer: “Fue muy difícil. A veces le daba un beso y ella me decía ‘cuidado que nos ve la gente’. Y, por ejemplo, no era tan elegante como antes. Había momentos en los que estaba todo bien… Los jueves cenábamos con un grupo de amigos y ella cantaba conmigo, correctamente, sin problemas. Pero después, en otra oportunidad, directamente no se acordaba de nada, no quería comer y la teníamos que llevar al dormitorio. Por ahí tampoco podía caminar sola”, recordó.


Sobre los últimos días de vida, expresó: “Algunas veces era agresiva. Digo esto por otras personas que están mirando y tienen este problema. Muchas veces son agresivas, pero a mí o me hacía absolutamente nada. Se desconectó totalmente un mes antes de morir”.

 

“Una madrugada una enfermera del Sanatorio Güeres fue a bañarla en la madrugada y ella no quería que la tocaran y le costaba respirar. Aparecieron todos los médicos, yo estaba al lado. En un momento respiró, tomó aire y dijo: ‘Me muero’. Se quedó ahí, no la pudieron sacar. Es la primera vez que cuento esto”, finalizó.