Argentina - inversión extranjera

El director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, analizó las metas alcanzadas del Gobierno de Mauricio Macri quien en el comienzo de su gestión, busco priorizar dentro su política internacional que el país sea receptor de inversiones de orgen externo.

 

El analista toma esto como una opción posible si el país tuviese "una economía con baja tasa de inversión interna bruta en general y también de inversión extranjera directa (IED)". Con datos de 2017, se puede estimar que los flujos de IED crecieron hasta promediar la década anterior, "oscilando en montos anuales de unos u$s2 billones (en el mundo)", expresa en su columna.

 

La Argentina perdió peso a pesar de este crecimiento en la región y en las últimas estadísticas, se estimó una cifra del 3,4%. Estos números lejos están del 17,2% alcanzado en 2001 y el país se ubicó por detrás de países como Brasil (34,8%), México (24,8%), Chile (12,6%), Colombia (8,1%) y Perú (4,4%). Tal es así que actualmente la Argentina mantiene la menor relación entre el acervo de la inversión externa y el PBI de la región.

 

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Elizondo destaca que en el mundo, "los flujos anuales de IED recibida crecieron siete veces entre 1990 y 2017. Y lo que es más relevante, analizando los stocks acumulados, el acervo de IED recibida en los diversos países del planea creció desde u$s2 billones en 1990 a u$s31 billones en 2017. En este marco, el stock en Latinoamérica acompañó la tendencia y aumentó de u$s460.857 millones en 2001 a u$s680.548 millones en 2005 y se elevó a u$s1,9 billones en 2012". Esto se suma a que en el último registro anual de la CEPAL (2017), la cifra ascendió a u$s 2,2 billones.


Las grandes economías son las principales receptoras de IED cada año (EE.UU. y China encabezan) y en nuestra región Brasil es el más activo receptor, ubicándose entre los primeros del mundo.

 

En los últimos años Asia, Europa y Norteamérica son los continentes más destacados en montos de IED recibida. Existen vigentes en el mundo 3.322 tratados de protección de inversiones como modo de sostener políticas de incentivos. Según Elizondo, "esto muestra que los países llevan adelante esfuerzos para promover la llegada de IED, favorecer su sostenimiento y crear condiciones para la internacionalización productiva".

 

"Todo el stock acumulado en el mundo, la enorme mayoría se encuentra hundida en los países desarrollados. Actualmente, el 30% del total de inversión absoluta en los diversos países del mundo es extranjera, aunque ese porcentaje es mayor en Europa y algo menor en Latinoamérica", advierte.

 

Mientras que el acervo de inversión extranjera en la región desde 2001 hasta 2017 prácticamente se quintuplicó (creció 383%) en este lapso, en Argentina se mantuvo estable y sin alzas netas.

 

A modo de conclusión, el analista expresa que estas cifras "muestra al país ante dificultades para acceder a lo que está llamándose la globalización 4.0, que posiciona en línea a empresas a través de las fronteras para activar procesos productivos, comerciales, estratégicos y de crecimiento".

 

"Mantener a la recepción de inversión externa como un eje crítico de la política exterior es, pues, muy relevante para esta administración, la próxima y muchas venideras. Porque no es difícil constatar que la débil vinculación productiva argentina no ha generado precisamente mejores resultados que la dinámica relación que muchos vecinos en la región lograron como uno de los modos de avanzar en su progreso y prosperidad", concluye.