Masacre Nueva Zelanda - familiares de asesino

La familia de Brenton Tarrant, quien mató a 50 personas el viernes en la masacre en mezquitas de Christchurch, en Nueva Zelanda, ha pedido perdón por ese daño "irreparable".

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La abuela de Tarrant, Marie Fitzgerald, de 81 años, ha recordado que ella solía cuidar del asesino y de su hermana cuando eran niños y que era "un chico normal" al que le gustaban los ordenadores, pero las acciones "irreparables" del viernes son una prueba de que "ha cambiado totalmente".


Su tío, Terry Fitzgerald, ha explicado que solo puede pensar ahora en las víctimas. "Lo sentimos mucho por esas familias, por las muertes y los heridos", ha afirmado.

 

El jefe del operativo, Mike Bush, señaló que 36 personas siguen hospitalizadas y dos de ellas se encuentran en estado crítico.

 

"Desde que viajó al extranjero creo que este chico ha cambiado completamente al chico que conocimos", señaló.

 

"Es muy difícil admitir que alguien de nuestra familia pueda hacer algo así", añadió desde su casa en el estado australiano de Nueva Gales del Sur.

 

Tarrant, compareció ya el sábado ante el juez Paul Kellar esposado y acompañado por dos agentes y ha sonreído durante el proceso. Las autoridades han confirmado que no tiene derecho a libertad bajo fianza y que está acusado de homicidio.

 

El pistolero transmitió por Facebook imágenes en vivo del ataque a una mezquita en la ciudad de Christchurch, con imágenes que replicaban matanzas en videojuegos, luego de publicar un "manifiesto" en que llamó "invasores" a los inmigrantes.

 

El video, que tuvo una amplia difusión en las redes sociales, mostraba al hombre conduciendo a una mezquita, entrando y disparando al azar a personas que se encontraban dentro.