Theresa May - Reuters

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La jefa de gobierno británica, Theresa May, pedirá a la Unión Europea solo un aplazamiento corto, de un máximo de tres meses, de la fecha del Brexit, actualmente fijada para el 29 de marzo, afirmó el miércoles un portavoz de Downing Street.
  

"La primera ministra no pedirá un aplazamiento largo", dijo el portavoz en una breve declaración a los periodistas.
  

"Hay motivos para dar al Parlamento un poco más de tiempo para ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir, pero los ciudadanos de este país llevan casi tres años esperando. Están hartos de que el Parlamento no tome una decisión y la primera ministra comparte su frustración", explicó.
  

El gobierno británico se dispone así a solicitar una corta prórroga, que puede ir hasta finales de junio o principios de julio, momento en que se formará el nuevo Parlamento Europeo que surja de las elecciones de mayo.
  

El martes, el portavoz de May había anunciado que esta se disponía a "escribir a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo (...) en relación con una extensión del Artículo 50" del Tratado de la Unión Europea, en virtud del cual el país debía abandonar el bloque dentro de nueve días.
  

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Los otros 27 países miembros deben acordarle esta prórroga por unanimidad y más de uno ya advirtió que para hacerlo necesitan saber cuál es el propósito de May.
  

El negociador europeo Michel Barnier advirtió el martes que "una prórroga es una prolongación de la incertidumbre". "Tiene un coste político y económico", afirmó en rueda de prensa en Bruselas.
  

Por su parte, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró el miércoles que no esperaba una decisión sobre el Brexit en la cumbre de la UE que se celebra el este jueves y viernes en Bruselas.
  

Si Londres no logra este aplazamiento, la "opción por defecto" sería una salida brutal, dado que el acuerdo cerrado entre el gobierno británico y las autoridades europeas fue rechazado dos veces por el Parlamento de Westminster.