Macri preocupado - Política

El Gobierno tiene un solo objetivo para los próximos meses: que los anuncios de la última semana sirvan para recuperar algo de la confianza perdida; que el dólar y la inflación no se disparen; que el “pacto de caballeros” sobre los precios en los supermercados se cumpla; que los radicales y los lilitos mantengan los pies dentro de Cambiemos; que Cristina Kirchner sea finalmente candidata, y que el globo de Roberto Lavagna se termine de desinflar.

 

Tras predicar un optimismo a prueba de balas durante casi tres años y medio, la jefatura macrista asume que perder también es una opción. Lo hace por primera vez, aunque sin resignar su habitual cuota de entusiasmo.

 

“Si fuera por los medios, Mauricio siempre está por perder. Y después termina ganando”, retruca el asesor presidencial Alejandro Rozitchner. Un dirigente peñista de la mesa electoral agrega: “Creo que todas las opciones están abiertas, pero lo más probable sigue siendo ganar”.

 

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El resultado de una serie de focus group, sin embargo, terminó de convencer a Mauricio Macri de la cercanía con el abismo.

 

Las investigaciones cualitativas fueron realizadas por Jaime Duran Barba y su socio histórico Roberto Zapata. Sus estudios encendieron las alarmas, tanto en la Rosada como en la base de operaciones de campaña, ubicada en el edificio PRO de Balcarce y Belgrano. Ahí, un equipo liderado por el jefe de Gabinete que busca recuperar parte de la mística de la campaña de 2015. En la sede de Balcarce surgen los spots paraestatales más audaces, se apura la búsqueda de voluntarios y se cocinan las estrategias de comunicación segmentada.

 

Por fuera del tetris favorable al que apuesta el oficialismo, no hay otro plan en agenda: ni B, ni V, en referencia a María Eugenia Vidal. En la Rosada no consideran la posibilidad de reemplazar algún ministro o de sumar algún otro anuncio.

 

Los radicales, en cambio, no descartan la chance de que la gobernadora bonaerense sea la candidata de Cambiemos a la presidencia. Pero lo cierto es que la concesión de Macri también tuvo un objetivo político: contener a la UCR y garantizar el apoyo de la mayoría de los actores del radicalismo.

 

Un primer sondeo de la consultora D’Alessio IROL (realizado de forma online sobre 550 personas) le trajo alivio a un oficialismo agobiado. Dentro del segmento de votantes de Cambiemos, un 80% apoya el paquete de medidas, y un 44% cree que logrará pausar la inflación. Entre los electores kirchneristas, un 51% piensa que los anuncios de Macri fueron positivos. Pero solo un 27% sostiene que servirán para detener la suba de precios.

 

La suerte está prácticamente echada, y su futuro ya no depende de las decisiones que pueda tomar en adelante. Lo siguiente es apostar a su buena estrella y a que lo reelijan por descarte.