Pesqueros artesanales de Mar del Plata: entre el turismo y la desaparición

Cada día quedan menos lanchas pesqueras que han sido un clásico marplatense. Sus dueños buscan darles otro destino comercial.

Por Canal26

Lunes 29 de Abril de 2019 - 10:26

Pesqueros artesanales de Mar del Plata

 

Carlo Greco es uno de los que en otros tiempos mejores -para la economía- era dueño de una de las tradicionales lanchas pesqueras de la ciudad de Mar del Plata. Hoy camina por la Banquina Chica del puerto y cuenta de qué modo le cambió la vida: "¿Que cómo estamos? Mirá, vendí la lancha y me compré este taxi", comenta sobre la alternativa que debió buscar ante las dificultades que afrontan las típicas embarcaciones de pesca artesanal del puerto local, conocidas como lanchas
amarillas.

 

Hace 50 años, en el puerto marplatense había casi 200 barcos pesqueros artesanales, pero hoy sobrevive menos del 10%, con apenas poco más de una docena en actividad.

 

El destino de esas pocas barcazas que aún siguen a flote se debate entre la supervivencia o un futuro incierto reconvertido hacia el turismo. Lo más seguro es que dada la creciente crisis económica, terminen desapareciendo.

 

Mayores restricciones para la navegación, exigencias de seguridad adicionales previas a zarpar, la pesca lejos de la costa y los altos costos en relación con la rentabilidad suman elementos para la inexorable desaparición de la flota, al menos desde su concepto original.

 

"Hasta inicié las gestiones para convertirla en una embarcación de paseo, para que los turistas naveguen por el puerto como lo hacemos cuando salimos a pescar, pero nunca pudimos avanzar", comenta Miguel Ángel Malvica, que tiene a su lancha Las Dos Hermanas amarrada junto a otras inactivas.

 

Son embarcaciones hechas en madera y la mayoría con casi o más de medio siglo de antigüedad, casi todas fueron construidas y timoneadas por inmigrantes o descendientes de italianos. Salen a pescar y tienen que regresar en el mismo día, sin alejarse más de 15 millas de la costa, con una tripulación cercana a las cinco a siete personas, las suficientes para operar las máquinas, arrojar y recoger las redes.

 

Luis Ignoto, presidente de la Sociedad de Patrones Pescadores, admite que el destino de esta flota parece no tener mayores alternativas. En este sendero remarca las condiciones que influyeron para que así se haya dado. "Mermó el recurso, el pescado quedó cada vez más lejos y de esta manera es muy difícil que la actividad sea rentable", explica.