POR ANTONIO ARCURI

Evita, a 100 años de su nacimiento

Las reflexiones de Antonio Arcuri en un nuevo aniversario de Eva Duarte de Perón. Repasalas en la nota.
Martes 7 de mayo de 2019

Evita - Antonio Arcuri

Los Toldos fue la ciudad que vio nacer un 7 de mayo, cien años atrás, a Eva María, hija ilegítima de un estanciero llamado Juan Duarte y la menor de cuatro hermanos que crecieron a cargo de su madre, Juana Ibarguren. La pronta muerte de su padre hizo que ya de muy pequeña conociera la pobreza y el escarnio social de ser parte de la “segunda” familia”.


La corta vida de Evita -falleció con tan solo 33 años- registra tres etapas diferenciadas: la de pueblo, durante su niñez y primera adolescencia entre General Viamonte y Junín; la de la gran ciudad cuando partió a Buenos Aires detrás del sueño de triunfar como artista; y, finalmente, la del país y el mundo cuando el destino la cruzó con Juan Domingo Perón, un verano de 1944, para convertirse, de manera meteórica, primero en la compañera y esposa del político llamado a cambiar la historia argentina a mediados del Siglo XX y luego en un emblema del pueblo, un mito que se agiganta con el paso del tiempo.


Octubre de 1945 trajo consigo dos hechos que serían cruciales para aquella joven mujer. El 17 fue factor fundamental para la liberación de Perón de su encarcelamiento en Martín García y cinco días después, el 22, contrajeron matrimonio civil en Junín.


“Nos casamos porque nos quisimos y nos quisimos porque los dos queríamos la misma cosa. De distinta manera los dos habíamos deseado hacer lo mismo: él sabiendo bien lo que quería hacer, yo, solo por presentirlo; él, con la inteligencia, yo, con el corazón; él, preparado para la lucha, yo desprovista de todosin saber nada”, reseñará luego Evita en un pasaje del libro “La razón de mi vida”.

 

Meses más tardes dejaría de ser la actriz y mujer de un militar retirado para transformarse en la esposa del presidente de la Nación, como fruto de las elecciones del el 24 de febrero de 1946.
Desde la presidencia de Perón, Evita rompió con el canon de la época para las primeras damas, colocadas en un papel cuasi decorativo, ocupadas de actividades vinculadas a la caridad o tareas protocolares y despojadas de compromiso y presencia en el gobierno de los hombres.

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Evita fue otra cosa, de allí que su irrupción constituyó un torbellino que conmovió al gobierno de Perón y a la sociedad pacata de Buenos Aires, que no entendía como esa enjuta joven, que llegaba sin abolengo a las más altas esferas de la vida pública, usaba el poder con la misma o mayor determinación que los hombres políticos, tal como era lo normal hasta entonces.


No fue feminista, es más, no tenía una buena opinión del feminismo, pero sin duda hizo mucho más por los derechos de las mujeres que todo lo que hasta entonces se conocía.


No se trata de negar la tarea desarrollada por mujeres notables para modificar el rol de sus congéneres en un sociedad absolutamente machista, como fueron Alicia Moreau de Justo y Florentina Gómez Miranda, o la mismísima Victoria Ocampo, pero Evita logró desde una posición de poder y a fuerza de un descomunal empeño incorporar a la militancia política y gremial a una enorme cantidad de mujeres que hasta entonces eran espectadores de la vida pública.


Por encima de las críticas, en muchos casos anacrónicas, Eva Duarte constituyó un revulsivo que vino a cambiar la percepción de la mujer a nivel masivo, cuando todavía la sociedad argentina estaba presa de cierta moral victoriana. Allí están como muestra la sanción de la Ley de Voto Femenino y la organización del Partido Peronista Femenino.


Desde la Fundación que llevaba su nombre Evita motorizó la construcción de hospitales, escuelas, viviendas, centros recreativos y hogares para niños, mujeres y ancianos. Y también llegó a miles de hogares casi personalmente, con una mano solidaria para atender necesidades y hacer realidad derechos.


Como si íntimamente supiera que el destino le tenía deparado un paso muy breve por este mundo, lo hizo todo muy rápido, no perdía tiempo y esa vorágine en más de una ocasión pasó por alto formas y procedimientos. Sus detractores llegaron incluso a festejar sus padecimientos cuando la salud le jugaba una mala pasada y el cáncer ponía freno a su vida.


La desaparición de Evita, en junio de 1952, fue un golpe durísimo para Perón y su gobierno, porque perdió el lazo que lo unía con los más humildes, la polea de transmisión que iba y venía entre el líder y el pueblo, en una síntesis que hasta allí había funcionado con mucha eficacia. Ya nada volvería a ser lo mismo.


Sin embargo, con el transcurso del tiempo se multiplicó en miles de acciones y hechos que la convirtieron en un ser amado por la gran mayoría del pueblo y su muerte la hizo entrar definitivamente en el corazón de los más humildes.


A cien años de su nacimiento, Evita ya es de todos los argentinos y su figura ha traspasado los límites del peronismo y de la clase trabajadora. Como ella quería que la recordasen, es la Abanderada de los Humildes y es ejemplo de entrega en Argentina y en el mundo.

Por Antonio Arcuri

(*) Ex secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación. Presidente de la Asociación Amigos del Museo Histórico 17 de Octubre “Quinta San Vicente”

Evita
Antonio Arcuri
LÍDER DE LOS ARGENTINOS

A 46 años del fallecimiento del General Perón

La desaparición física del presidente argentino, ocurrida hace 46 años, significó un antes y después en la realidad política, social y económica del país. Su vida cambió definitivamente a la Argentina y el mundo.
Miércoles 1 de julio de 2020

Juan Domingo Perón, Antonio ArguriJuan Domingo Perón, Peronismo.

Toda muerte es inoportuna, pero algunas sobresalen por encima de otras no solo por la persona de quien se trata sino por el tiempo en el que sucede. El fallecimiento del General Perón, el 1° de julio 1974, es una de las que se inscriben en el grupo de las que estremecen, paralizan, atraviesan el corazón de las naciones y los pueblos y pasan a ser hitos a partir de los cuales observamos la Historia.

 

Es que la desaparición física del presidente argentino, ocurrida hace 46 años, significó un antes y después en la realidad política, social y económica del país; luego de aquel suceso comenzó a desescalar el proceso democrático iniciado en 1973 y terminó sumido en la peor de las dictaduras militares, en 1976.

 

La muerte de Perón fue lamentada por todo el arco político nacional y conmovió a distintos líderes internacionales, porque además de ser el primer mandatario del país, el general era un actor protagónico de la política internacional y su voz era escuchada en los foros más importantes del mundo.

 

La transcendencia internacional alcanzada por Perón se refleja en la despedida que realizaron lideres de diferentes pensamientos, Henry Kissinger expresó ""La muerte de Juan Domingo Perón no sólo es una gran pérdida para el pueblo argentino, sino para todo el mundo". Fidel Castro puntualizó: "La noticia me hizo mucho daño. Tuve una terrible sensación de abatimiento y tristeza... siempre será recordado aquí como un patriota latinoamericano y un amigo de Cuba y de su pueblo".

 

En distintas conferencias internacionales de la ONU como la FAO dispusieron un tiempo para hacer referencia a su muerte. Los presidentes de EE.UU. y Rusia destacaron su liderazgo como también el entonces presidente de Colombia Misael Pastrana: "No sólo fue un estadista sino uno de los conductores más destacados de América Latina".

 

Su Santidad, Pablo VI, le dedicó una misa que celebró en la capilla privada del tercer piso del Palacio Apostólico del Vaticano. En el mundo se pudo observar las banderas a media asta, incluso la de la ONU que flamea en la sede de Nueva York.

 

Todavía se recuerda la despedida que le ofrendó, durante sus funerales, en el Congreso de la Nación, Ricardo Balbín, líder de la UCR: “… Vengo en nombre de mis viejas luchas; que por haber sido claras, sinceras y evidentes, permitieron en estos últimos tiempos la comprensión final, y por haber sido leal en la causa de la vieja lucha, fui recibido con confianza en la escena oficial que presidía el Presidente muerto…Este viejo adversario despide a un amigo”.

 

Perón llegó al gobierno con amplio apoyo popular en las elecciones de 1973 y fue por tercera vez presidente de los argentinos. Todos coincidían que era la persona indicada para gobernar aquel momento, tras 18 años en el exilio continuaba siendo el líder indiscutido del movimiento popular que implantó la justicia social, y logró que los sectores postergados se transformaran en actores principales de la vida política.

 

Las frases "Mi único heredero es el pueblo" o "Perón vive en el corazón de su pueblo" cobraron vida desde su desaparición en aquellas jornadas de julio, donde la tristeza y desazón invadieron los corazones de propios y extraños, porque no había partido un argentino más, había pasado a la eternidad el hombre que cambió la Historia nacional en el Siglo XX.

 

Hoy, tras muchos años de trabajo y merced al esfuerzo de innumerable cantidad de personas, encarnadas fundamentalmente en Eduardo Duhalde y Antonio Cafiero, más el aporte invalorable del Movimiento Obrero, los restos de Perón descansan en un Mausoleo en San Vicente, en la quinta que disfrutara en vida con Evita y que hoy luce convertida en el Museo Histórico 17 de Octubre.

 

Por Antonio Arcuri (*)

(*) Ex secretario de Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación, ex ministro de Justicia de la Prov. de Bs. As. y presidente de la Asociación Amigos del Museo 17 de Octubre de San Vicente -sitio donde descansan los restos del General Perón-.

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Antonio Arcuri
EFEMÉRIDES

A 65 años del bombardeo de Plaza de Mayo

En horas del mediodía del 16 de junio de 1955, de parte de aviones de la Marina de Guerra y la Aeronáutica, en un intento fallido por matar a General Juan Domingo Perón.
Lunes 15 de junio de 2020

Antonio Arcuri Foto bombardeo de Plaza de Mayo por José Elías Sánchez - Fototeca ARGRAAntonio Arcuri. Foto bombardeo de Plaza de Mayo por José Elías Sánchez - Fototeca ARGRA

Por Antonio Arcuri (*)

Se cumplen 65 años de uno de los atentados políticos más violentos y cobardes de la Historia Argentina.

 

El bombardeo a la Plaza de Mayo, en horas del mediodía del 16 de junio de 1955, de parte de aviones de la Marina de Guerra y la Aeronáutica, en un intento fallido por matar a General Juan Domingo Perón y con ello acabar con el gobierno constitucional, arrojó la escalofriante cifra de más de 350 muertos y más de 900 heridos.

 

Horas más tarde, mientras el horror se extendía por todo el país, el propio Perón enviaba un mensaje al pueblo: “Nosotros, como pueblo civilizado, no podemos tomar medidas que sean aconsejadas por la pasión, sino por la reflexión… Los que tiraron contra el pueblo no son ni han sido jamás soldados argentinos, porque los soldados argentinos no son traidores ni cobardes”.

 

Fue un hecho tan brutal como inexplicable, producto del odio profundo que sentían por Perón y las ideas que él sostenía, instigado por los sectores más retrógrados de la sociedad argentina, que manipularon a un sector de las fuerzas armadas como arietes contra la voluntad popular.

 

El tiempo transcurrido desde aquella verdadera masacre, en la que cayeron argentinos inocentes, de todas las edades, credos y banderías políticas, no es una valla para advertir que durante mucho tiempo la Historia Oficial se encargó de ocultar los orígenes, los responsables y las consecuencias de tamaña atrocidad.

 

 

Sin embargo el Pueblo, con su infinita sabiduría, mantuvo vivo el recuerdo de aquellos sucesos, que quedaron impunes y que fueron la semilla de una larga etapa de desencuentros, que regó de sangre y dolor a todo el país.

 

El recuerdo de la masacre, el respeto hacia las víctimas y sus familiares y la reivindicación histórica de una jornada teñida de barbarie es el homenaje que debemos ofrecer, para reafirmar una vez más que NUNCA MAS la violencia debe ser la manera cómo los argentinos resolvemos nuestras diferencias políticas.

 

(*) Ex Secretario de Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación, Ex Ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de la Asociación Amigos del Museo 17 de Octubre de San Vicente –sitio donde descansan los restos del General Perón-.

 

*INVITADO DEL DÍA DE DIARIO26.COM

 

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