ANTISEMISTISMO

Polémica en Alemania: aconsejan a la comunidad judía no llevar kipá

Así lo manifestó Felix Klein, comisario del Gobierno alemán, encargado de temas de antisemitismo. Indignación y preocupación por aumento de ataques antisemitas.
Domingo 26 de mayo de 2019

Polémica en Alemania: aconsejan no llevar kipá a comunidad judía

El comisario del Gobierno alemán, a cargo de temas de referidos a agresiones antisemitas desaconsejó a los judíos de su país que usen la kipá, ante el aumento de ataques contra judíos.

 

"No puedo aconsejarles a los judíos llevar la kipá por todas partes todo el tiempo en Alemania", dijo Felix Klein en una conversación con el grupo periodístico regional 'Funke', y siguió: "Por desgracia he cambiado de opinión con respecto a antes".

 

Klein, cuyo puesto en el Gobierno se creó a inicios de 2018, explicó esta evolución por "el aumento de las inhibiciones y la falta de consideración que aumentan en la sociedad", por las acciones de quienes alimentan los sentimientos contra los judíos.

 

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"Internet y los medios sociales han contribuido en gran medida a ello, pero también los continuos ataques contra nuestra cultura de la memoria", se alarma, proponiendo formar mejor a las fuerzas del orden, a veces indecisas, sobre "lo que está permitido o no. Hay una definición clara del antisemitismo y los policías deben conocerla", dijo.

 

Pese a décadas de arrepentimiento por el Holocausto, Alemania no es una excepción en Europa, en donde, como en Francia, aumentaron los ataques contra los judíos.

 

Los delitos antisemitas aumentaron en un 20% en Alemania el año pasado, según las últimas cifras del Ministerio del Interior. Aproximadamente el 90% de esos delitos se deben a la extrema derecha.

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CRISIS EN EL PAÍS EUROPEO

La crisis política y la extrema derecha marcan fin de la "excepción" alemana

La crisis que atraviesa la canciller Angela Merkel refleja el final de la "excepción" alemana, un país que durante mucho tiempo parecía inmune a las turbulencias políticas y al azote populista.
Martes 21 de noviembre de 2017

Merkel - Alemania

La crisis que atraviesa la canciller Angela Merkel refleja el final de la "excepción" alemana, un país que durante mucho tiempo parecía inmune a las turbulencias políticas y al azote populista.

 

Estabilidad es la palabra clave, anclada en el ADN alemán de posguerra, sea en la moneda o la vida política, que durante mucho tiempo vivió al compás de la cultura del consenso y del compromiso entre partidos, que se extiende hasta lo económico y lo social.


Un gobierno "estable es nuestra marca de fábrica, el made in Germany", dijo el martes el brazo derecho de la canciller, Peter Altmeier.


Y es con estupefacción que los alemanes descubren que se está dando vuelta a una página: el nuevo gobierno aún no apareció luego de las legislativas de septiembre, marcadas por la atomización del paisaje político y un avance histórico de la extrema derecha.


"Nos enfrentamos a una situación nunca vista en la historia de la República Federal de Alemania, esto es en 70 años", subrayó el lunes el jefe de Estado, Frank-Walter Steinmeier.


A la espera de eventuales elecciones anticipadas, la primera potencia económica europea va a estar políticamente ausente. Para Thomas Kleine-Brockhoff, vicepresidente del instituto German Marshall Fund, "un terremoto político golpeó a Alemania".


Judy Dempsey, de la fundación Carnegie Europe, dice incluso que "Alemania se convirtió en el nuevo problema de Europa, haga lo que haga Merkel".
"Hay que olvidarse ahora que este país, dirigido por Merkel, es previsible y estable", agregó en un análisis. Esto en momentos en que la Unión Europea (UE) se enfrenta al Brexit, a las tendencias autoritarias en algunos países miembros del este, a las aspiraciones independentistas de Cataluña o a una crisis económica que aún amenaza.


Durante décadas Alemania vivió una apacible alternancia entre los conservadores del CDU, dirigido actualmente por Angela Merkel, y los socialdemócratas del SPD. El partido liberal FDP zanjaba a la hora de formar gobierno.


Pero las cosas comenzaron a complicarse en la izquierda del tablero político a partir de los años 1980 con la irrupción de los Verdes en el Parlamento, y luego en los años 1990 con los sucesores del partido comunista de Alemania del Este, entre ellos la izquierda radical actual Die Linke.


Este año comenzaron las complicaciones en la derecha. El CDU y su aliado bávaro CSU tuvieron siempre la ambición de evitar que aparecieran nuevas formaciones.
Pero el descontento de parte de la opinión luego de la llegada de más de un millón de solicitantes de asilo favoreció a la extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que logró a fines de septiembre ingresar en el Bundestag.



Versión alemana del Brexit 


Así estalló el dique que parecía impedir que un partido nacionalista pudiese ingresar en el Bundestag debido al pasado nazi de Alemania.


Al mismo tiempo, el liberal FDP, otrora partido eurófilo y moderado, logró su reconversión y regresar al Parlamento con un programa con acento antieuropeo y antiinmigración. Un posicionamiento claramente a la derecha del CDU, que ocupa un espacio que dejó libre la política centrista de Merkel.


"La canciller desplazó su partido hacia la izquierda cuando el país se movía hacia la derecha", estimó un miembro del entorno del CDU que pidió el anonimato.


El domingo los Liberales rompieron con las costumbres y no dudaron en crear un vacío político inédito en el país poniendo fin a las negociaciones para formar un gobierno.


"La crisis de la democracia parlamentaria, que transformó profundamente el sistema partidario de numerosos países occidentales, llegó a Alemania, es la versión alemana del Brexit, de (el presidente estadounidense Donald) Trump", estimó el semanario Der Spiegel.


Para Thomas Kleine-Brockhoff "Alemania se normalizó de manera espectacular los últimos meses, para bien o para mal". Es el "fin de una fase de excepcionalidad alemana" y "Europa deberá vivir durante mucho tiempo sin el efecto tranquilizador de una Alemania estable".

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Futuro político de Merkel en peligro debido a crisis sin precedentes en Alemania

Angela Merkel buscaba este lunes una salida a la crisis en Alemania tras su fracaso en formar gobierno, lo que supone un verdadero terremoto político que podría conducir a nuevas elecciones legislativas y al final de la carrera política de la canciller.
Lunes 20 de noviembre de 2017

Angela Merkel (Reuters)

Angela Merkel buscaba este lunes una salida a la crisis en Alemania tras su fracaso en formar gobierno, lo que supone un verdadero terremoto político que podría conducir a nuevas elecciones legislativas y al final de la carrera política de la canciller.

 


Desde la fundación de la República Federal de Alemania en 1949, nunca había ocurrido algo así: el país no tiene mayoría para ser gobernado. La noche del domingo, tras un mes de negociaciones y dilaciones, los conservadores de Merkel (CDU-CSU), los liberales (FDP) y los ecologistas fracasaron en su intento de formar una coalición gubernamental.



Y como no hay alternativa, la primera potencia económica europea se apresta a vivir semanas de parálisis, tanto en el plano interno como en el europeo.



Las elecciones anticipadas parecen lo más probable, pues Merkel excluyó dirigir un gobierno minoritario y sus antiguos aliados socialdemócratas (SPD) rechazaron categóricamente cualquier coalición bajo la égida de la canciller.



Los alemanes podrían volver a las urnas a principios de 2018, después de que en septiembre pasado ya eligieran a sus diputados.



Merkel dijo que se reunirá el lunes con el presidente Frank- Walter Steinmeier que tiene un rol institucional clave en el proceso de disolución del parlamento.



Stenmaier hará una declaración este lunes a las 13H30 GMT.



El domingo por la noche, la canciller había prometido "hacer todo lo posible para que el país esté bien dirigido en las próximas semanas". Merkel sigue en el cargo para resolver asuntos corrientes.

 

Brexit alemán

La canciller, en el poder desde 2005, ganó las elecciones de septiembre pero con el peor resultado desde 1949 para su partido conservador, que ha perdido votos en favor de la extrema derecha (AfD), impulsada por un descontento creciente ante la llegada de más de un millón de refugiados en 2015-2016.



Ahora que no ha podido negociar un gobierno de coalición, los nubarrones se ciernen sobre el futuro político de Merkel. Sobre todo, porque su rumbo centrista es cada vez más criticado en su familia política conservadora.


El terremoto político es tal en un país acostumbrado a la negociación y al compromiso político, que la influyente revista Der Spiegel escribe en su página web que el país está confrontado a su "momento Brexit alemán, a su momento Trump".

 


Comentaristas, prensa y politólogos son numerosos en augurar "el final" de la canciller.



"Es su fracaso. Ello demuestra que el método Merkel --un pragmatismo sin límite y una flexibilidad ideológica máxima-- ha llegado a su fin" apunta el Spiegel.



Pero en caso de legislativas anticipadas, nada garantiza que el resultado sea diferente al de septiembre.



La emergencia de la AfD y su ingreso en la cámara de diputados ha conducido al país a una atomización del paisaje político, y dio una asamblea sin clara mayoría.



El Afd tiene un programa antiinmigrantes, antiislam y antiMerkel.



Debate migratorio

Este partido puede capitalizar el fracaso de la canciller, pues las negociaciones fracasaron esencialmente sobre el tema migratorio y las consecuencias de la generosa política de asilo de Angela Merkel.

 

Los partidos no pudieron ponerse de acuerdo sobre un límite al número de solicitantes de asilo, ni sobre el tema del reagrupamiento familiar en Alemania para los refugiados.

 

Conservadores y liberales querían frenar totalmente las llegadas de migrantes, pero los Verdes abogaban por una política más generosa.



En fin, la situación en Alemania es también una mala noticia para los socios europeos de Berlín, en especial Francia, cuyo presidente Emmanuel Macron presentó en septiembre propuestas para reactivar la Unión Europea y la zona euro.

 

El propio Macron dijo este lunes que Francia "no tiene interés" en que la situación en Alemania "se crispe".

Angela Merkel
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