Por motivos ecológicos, en Suecia está bajando la cantidad de pasajeros en vuelos domésticos, y aumentan los viajes en tren.

 

Es la primera vez que preocupa el elevado nivel de emisiones contaminantes que acarrean los viajes en avión, y las consecuencias  climáticas son el mayor problema para los paises nórdicos.

 

En Suecia se implementó el término flygskam ("vergüenza de volar"), acompañado de otros conceptos relacionados, como smygflyga, que se podría traducir como "volar en secreto", y tågskryt, que se refiere al hecho de "presumir" de viajar en tren.

 

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Esta movimiento de lucha contra el cambio climático es impulsado por una joven de 16 años que ha empezando con sus huelgas escolares ante el Parlamento sueco el verano pasado –el más caluroso de la historia de Suecia– y lanzando un mensaje amenazador a los líderes políticos y empresariales. “No quiero que tengan esperanza, quiero que sientan pánico”, dijo en Davos, donde reprochó la hipocresía de los asistentes: “Me parece increíble que las personas que están aquí para hablar del cambio climático lleguen en jets privados”.

 

La activista sueca Greta Thunberg ha viajado d32 horas en tren desde EStocolmo para llegar al Foro Económico Mundial de Davos y dijo: “He dejado de viajar en avión por convicción, porque no quiero decir una cosa y actuar de otra manera”. 

 En los países nórdicos la gente ya no quiere viajar en avión

Los viajeros de avión han han aumentado de forma constante durante casi diez años,  pero en 2018 se estancó.

 

El crecimiento ha sido de entre 5% y 9%, el año pasado fue de 2%, y la cantidad de pasajeros de vuelos nacionales disminuyó más de 3%.

 

Con esto se puede confirmar la tendencia a la baja: el número de pasajeros de los aeropuertos suecos disminuyó 4,5% comparado con el mismo periodo del año pasado (378.000 menos), con especial impacto en el aeropuerto de Arlanda (Estocolmo), por el que pasaron 200.000 pasajeros menos, según cifras de la Agencia Sueca de Transporte.

 

La etiqueta #stayontheground ("quédate en tierra") ha sido un éxito en las redes sociales muestra el creciente interés en los viajes en tren para evitar el avión.

 

Una científica vasca que trabaja en Suecia , se suma al movimiento de lucha , cuenta que no toma nunca el avión cuando viaja por ocio, y lo minimiza tanto como puede para viajar al País Vasco.

 

“Es algo que me supone un esfuerzo, porque tengo que sacrificar tiempo con mi familia y con mi gente, pero me parece que es necesario hacerlo”, opina y, aunque es consciente de que su decisión no marcará la diferencia, lo hace por coherencia con sus creencias.

 

El fenómeno se está extendido en el resto de los países nórdicos. En Finlandia, por ejemplo, existe el término lentohapea para referirse a la vergüenza de volar, y en Dinamarca es uno de los temas candentes en la campaña para las elecciones del próximo 5 de junio.

 

Las cuestiones climáticas son la primera preocupación de los daneses, pero también hay quienes se oponen:  “No vueles. No comas carne. Esta no es mi forma de verlo”, se refirió el primer ministro danés, Lars Løkke Rasmussen,  subrayando la necesidad de avanzar hacia soluciones tecnológicas que reduzcan la contaminación y no hacia prohibiciones.