Cigarrillos

El rastro del humo de los cigarrillos puede estar en todos lados. Pero no sólo en el aire, claro. También en las camperas, los autos, sábanas de las camas, toallas. En cualquier lado. Incluso puede quedar hasta 19 meses en los tejidos.

 

Es lo que se conoce como "humo de tercera mano" y que tiene como principales afectados a los hijos de los fumadores. Porque, si bien es cierto que descendió en Argentina la cantidad de gente consumidora de tabaco, la exposición del humo en las familias bajó muy poco.

 

"El tabaquismo es una enfermedad familiar" fue el mensaje lanzado tras un encuentro de expertos, llevado a cabo por el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda cada 31 de mayo para concienciar sobre los efectos nocivos y letales de su consumo y la exposición al humo de tabaco ajeno.

 

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En Argentina se fuma menos, y la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) -hecha en 2018 y cuyos resultados preliminares se dieron a conocer recién el mes pasado- llegó a la conclusión de que "la prevalencia de consumo de tabaco sigue con su tendencia descendente".

 

En 2005 fumaban el 29,7% de las personas. Ahora lo hace el 22,2%.

 

También son menos los que se exponen al cigarrillo ajeno en el ámbito del trabajo, porque los "ambientes libres de humo" suelen respetarse. En 2009 eran el 34% de los argentinos y en 2018 pasaron a ser el 21,8%. Y donde más se notó el cambio fue en los bares y restaurantes: en nueve años, la exposición bajó a más de la mitad.

 

"Lo que remarco es que el humo de segunda mano al que se ven expuestas aquellas personas que no fuman en los hogares realmente descendió muy poco", dijo Guillermo Espinosa, Presidente de la Asociación Argentina de Tabacología (AsAT).

 

Estadísticamente tiene mucho sentido lo dicho. Si mamá y papá fumaban, pero mamá dejó el cigarrillo (y papá no), esa casa sigue estando expuesta al humo. Y es un riesgo para los hijos.

 

De acuerdo a datos de la ENFR, en 2009 el 33,9% de la gente se exponía al humo ajeno en sus casas. En 2018, la cifra fue del 25,1%.

 

"Quiere decir que cada cuatro familias hay una que está expuesta al humo de cigarrillos dentro del hogar. Sigue siendo una población a la que tenemos que apuntar para mejorar la salud de estos chicos y de los adultos que conviven con un fumador", manifestó Espinosa.

 

Cuando una persona fuma, larga al ambiente unas 7.500 sustancias tóxicas con metales pesados, materiales radioactivos y 70 sustancias que pueden producir cáncer en las personas susceptibles. Este humo, llamado "humo de segunda mano", afecta notablemente la salud de quienes están alrededor.

 

Cigarrillos - economía

 

¿Qué es el "Humo de tercera mano"?
Consiste en el humo que está en el aire y se va depositando en las superficies: en la ropa, en las toallas, en los muebles, en las paredes, en el pelo, en el auto. Su alcance es muy grande. Por ejemplo, un hombre que sale al jardín a fumar piensa que está haciendo las cosas bien, porque se aleja de sus hijos. Pero al entrar en su casa, cuelga la campera en el perchero. Esa prenda sigue llena de tóxicos.

 

Se demostró que los residuos pueden seguir hasta 19 meses en varios tejidos. Y que es mucho mayor la permanencia en algodón que en poliester.

 

Todos sufren la exposición al humo de tercera mano, pero los menores que gatean son los más perjudicados. "Los niños andan por el piso, se llevan todo a la boca. En el caso de ellos, la contaminación se hace por tres vías: la inhalatoria, la térmica y la digestiva", explicó Ana Balanzat, médica pediatra y vicepresidenta de la AsAT.

 

Los niños respiran más rápido que los adultos y aspiran más productos químicos nocivos por cada kilo de peso. Por eso, la exposición al humo de tabaco en el ambiente es particularmente dañina para ellos. Aumenta su riesgo de tos crónica, disminución de la capacidad de sus pulmones, episodios de asma, bronquitis, neumonía y otitis.

 

¿Cómo se hace para eliminar el humo de tercera mano?
¿Hay que abrir las ventanas o encender un ventilador? La respuesta es no. Algunas de las sustancias nocivas, incluyendo las que producen cáncer, pueden quedar por meses después de que se ha ventilado la habitación. Por eso, la única forma de erradicarlo es con un lavado intenso.

 

Fumar en una habitación de la casa y abrir la ventana, o hacerlo solo “cuando los niños no están en casa” no los protege de los efectos dañinos del humo. Desde la AsAT aseguran que "la única manera de proteger a su familia de los efectos del humo del cigarrillo en la salud es que su casa y su auto sean 100% libres de humo de tabaco, sin excepciones".