Ataque a buques petroleros - Reuters

Dos buques petroleros sufrieron ataques el jueves en el Golfo de Omán y quedaron a la deriva, incidentes que dispararon el precio del crudo y provocaron temor a un enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos, que culpó a Teherán de lo ocurrido.

 

"La evaluación del gobierno de Estados Unidos es que la República Islámica de Irán es responsable de los ataques ocurridos hoy en el Golfo de Omán", dijo el secretario de Estado, Mike Pompeo, a periodistas sin proporcionar evidencia explícita que respalde la afirmación.

 

"La evaluación se basa en inteligencia, las armas usadas, el nivel de experiencia necesario para ejecutar la operación, ataques iraníes similares recientes a barcos, y el hecho de que ningún grupo cercano que opere en el área tiene los recursos y la capacidad para actuar con semejante grado de sofisticación", agregó Pompeo.

 

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Los precios del petróleo subieron más de un 4% tras la noticia de los ataques en la entrada del Estrecho de Ormuz, una arteria crucial para los embarques de petróleo desde Arabia Saudita, el mayor exportador mundial, y otros grandes productores del Golfo Pérsico. El barril cerró más tarde con un alza del 2%.

 

Washington había acusado a Teherán de estar detrás de un ataque similar el 12 de mayo contra cuatro petroleros en la misma zona.

 

Las tensiones se han incrementado en la región desde que Estados Unidos se retiró de un acuerdo entre Irán y potencias mundiales que buscaba detener las actividades nucleares de la República Islámica.

 

Irán ha advertido repetidamente que bloqueará el estrecho de Ormuz si no puede vender su petróleo por las sanciones de Estados Unidos.

 

Nadie se atribuyó los ataques. Analistas advirtieron no sacar conclusiones sobre culpables, diciendo que era concebible que Irán los hubiera llevado a cabo, pero también que alguien más podría haberlo hecho para desacreditar a Teherán.

 

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, describió los incidentes del jueves como "sospechosos" en Twitter, destacando que se produjeron durante una visita a Teherán del primer ministro japonés, Shinzo Abe.

 

La tripulación del buque de bandera noruega Front Altair abandonó la embarcación en aguas del Golfo entre los estados árabes e Irán después de una explosión. La deflagración dejó el barco en llamas y una enorme columna de humo negro.

 

La tripulación fue rescatada por un barco que se encontraba en las cercanías y trasladada a una embarcación iraní.

 

El segundo petrolero, operado por una firma japonesa, fue impactado presuntamente por un torpedo. La tripulación también fue rescatada y se encuentra a salvo.

 

Un dispositivo sin explotar, que se cree que es una mina lapa, se descubrió al costado del petrolero japonés, dijo a Reuters un funcionario de Estados Unidos que habló bajo condición de anonimato. Si se confirma, los siguientes pasos pueden ser desactivar o detonar el dispositivo.

 

Una unidad naval de Estados Unidos en Bahréin dijo que había asistido a los dos buques petroleros luego de recibir llamados de emergencia.

 

"Debemos recordar que cerca del 30% del crudo mundial (por vía marítima) pasa por el Estrecho. Si las aguas se están volviendo poco seguras, podría estar en riesgo el suministro para todo el mundo occidental", sostuvo Paolo d'Amico, presidente de la asociación de tanqueros INTERTANKO.

 

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, dijo en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la cooperación entre Naciones Unidas y la Liga de los Estados Árabes que el mundo no puede permitirse "una gran confrontación en la región del Golfo".