Guerra comercial - Huawei

La millonaria pérdida de ingresos estimada por la estadounidense Broadcom, una de las mayores fabricantes mundiales de chips, es una nueva muestra de que el veto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Huawei no solo golpea a la empresa china sino también a la industria local, y sus consecuencias amenazan las relaciones de China con otros países.

 

La fase tecnológica del enfrentamiento de Trump con China, con la campaña internacional contra Huawei como ariete, podría tener serias consecuencias en países como el Reino Unido, mientras que la pata comercial de la disputa amenaza con agujerear la economía doméstica.

 

Esto último quedó de manifiesto hoy, cuando firmas como Walmart, Levi, Gap y otras 658 entidades norteamericanas le pidieron a Trump que evite una escalada en la "guerra comercial", en una carta en la que advirtieron que la imposición de nuevos aranceles al gigante asiático reduciría el PBI estadounidense en 1% y costaría más de 2 millones de empleos.

 

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En el plano tecnológico, esta disputa mostró hoy sus consecuencias con la previsión a la baja de Broadcom, que prevé perder 2.000 millones de dólares en sus ingresos anuales por la prohibición de venderle sus procesadores a Huawei.

 

La empresa, según informó su CEO Hock Tan, percibió en el segundo trimestre fiscal 900 millones de dólares directamente de Huawei, que usa sus chips para smartphones y estaciones de redes, y fue la primera en cuantificar los daños que vendrán. 

 

Algo similar podría suceder con otras gigantes estadounidenses de los chips como Qualcomm, Intel y Micron, a donde fueron a parar 1,1 de cada 7 dólares que Huawei invirtió en componentes en 2018.

 

Estas son las primeras consecuencias de la inclusión de la empresa asiática en la "lista negra" del Departamento de Comercio, una medida tomada con el argumento de resguardar la seguridad nacional y que en los hechos prohíbe a las compañías estadounidenses mantener sus vínculos comerciales con Huawei.

 

La medida buscó asestar un golpe a la cadena de producción de la firma china, principal fabricante mundial de equipos de telecomunicaciones y segunda de smartphones, que mostró esta semana las primeras consecuencias tangibles del golpe.

 

El martes canceló el lanzamiento del nuevo modelo de sus notebooks de la serie "Matebook" porque, según informó la cadena CNBC, ante la escacez de procesadores debido al boicot, no estaba en condiciones de abastecer la demanda.

 

Hoy anunció que postergará el lanzamiento -previsto para este mes- de su primer smartphone plegable, el Mate X, y si bien no detalló que el motivo fuera la falta de suministros, un ejecutivo de la empresa indicó que aún se debatía con qué sistema operativo funcionaría, dado que la prohibición comercial también tocó a Android (de Google).

 

Los tentáculos de la decisión política de Trump podrían tener consecuencias negativas en algunos aliados, empezando por el Reino Unido, donde el gobierno conservador -bajo una fuerte presión de la Casa Blanca- sigue debatiendo si prohibir o no la participación de Huawei en el desarrollo de las redes de 5G.

 

El embajador de China en Londres, Liu Xiaoming, advirtió ayer en una entrevista con la BBC que una decisión británica en ese sentido "enviará un mensaje muy malo no solo a Huawei sino también a empresas chinas".

 

Esto traerá "malos efectos no solo en el comercio sino también en la inversión", aseguró, un dato relevante si se considera que Gran Bretaña es, lejos, el principal destino de las inversiones chinas en Europa.