Tatuaje

La Secretaría de Salud de la Nación reportó 67 casos de infecciones en la piel en los últimos días de personas que se habían realizado un tatuaje y se trata de determinar si se originó por una tinta contaminada o agua no estéril.

 

Tras una investigación médica, se confirmó la presencia de una micobacteria atípica: Mycobacterium abscessus.

 

“Se obtuvieron 59 biopsias de las lesiones (principalmente granulomas) de las cuales siete fueron positivas para M. abscessus, cinco fueron bacilos ácido-alcohol resistentes (BAAR) positivos en proceso, 15 fueron negativas y el resto continúan en estudio”, explicaron desde la Secretaría de Salud.

 

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El brote aún continúa en investigación, así como la fuente de contagio. Se sospecha que la tinta gris utilizada pudo estar contaminada. Pero aunque se retiraron las tintas cuestionadas del mercado, se siguen notificando casos.

 

Ante la situación planteada, la Secretaría de Gobierno de Salud convocó a una reunión de expertos para emitir recomendaciones ante la aparición de casos similares.

 

Por el momento, los pacientes no presentaron gravedad. “Se manifiesta clínicamente porque aparecen lesiones llamadas pápulas rojas sobre la zona del tatuaje. No hubo otra sintomatología general, solo algunas otras veces picazón. Recién estamos viendo la evolución de los pacientes”, explicaron dermatólogos.

 

Expertos señalan que el Mycobacterium absessus es una bacteria que puede dañar la piel. “Se trata de un germen patógeno, de la familia de las micobacterias ambientales o atípicas. El género Mycobacterium comprende varias especies que pueden ser clasificadas como patógenas estrictas para el hombre y los animales, algunas de las cuales tienen importancia clínica porque pueden producir la enfermedad denominada micobacteriosis. Una de las más frecuentemente involucradas es el M. abscessus”, explicó la dermatóloga Cristina Pascutto, ex presidenta de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

 

“La piel y los tejidos blandos son las estructuras mayormente comprometidas y resultan generalmente de la inoculación traumática de esta micobacteria por material no esterilizado correctamente. Estos microorgamismos oportunistas se encuentran ampliamente distribuidos en el medio ambiente pudiendo colonizar cualquier área no estéril. Se han aislado de aguas potables y residuales, así como del suelo, mesadas, tapas de frascos y polvo. Procedimientos punzantes como son los tatuajes pueden conducir a esta infección, al utilizar elementos como agujas o pigmentos no estériles”, sostuvo la especialista.