Odebrecht

Más de 13 mil documentos inéditos de la constructora brasileña Odebrecht revelan los alcances de los presuntos sobornos y otros pagos ilegales de la compañía en la Argentina y el resto de la región.

 

Fechas, montos, apodos de los destinatarios de los pagos ilegales, la obra por la cual recibían el dinero y la estructura financiera montada para desviar el origen y destino de los fondos figuran en la documentación a la que accedió el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), y revelan nuevas pistas del principal caso de corrupción de América Latina.

 

Los documentos de esta investigación denominada “División de Sobornos” incluyen planillas, constancia bancarias, registros de pagos y correos electrónico en los que los ejecutivos de Odebrecht dejaron las huellas de un sofisticado circuito de dinero negro.

 

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Los archivos eran almacenados en un sistema informático denominado Drousys, que garantizaba confidenciallidad al contenido. Fueron obtenidos por los medios Mil Hojas y La Posta, de Ecuador, y compartido por ICIJ con más de 50 periodistas en 10 países.

 

Los pagos ilegales de Odebrecht eran manejados por un área especialmente diseñada para los pagos ilegales: la División de Operaciones Estructuradas, como admitieron los ejecutivos arrepentidos de la compañía ante los fiscales de Brasil. Era lo que las autoridades de los Estados Unidos definieron a fines de 2016 como “el departamento de sobornos” de la empresa.

 

Los nuevos documentos arrojan datos parciales y aún así revelan casi US$ 15,7 millones en pagos ilegales vinculados a la Argentina, realizados entre 2012 y 2014, de acuerdo al relevamiento que comienza a publicarse este miércoles. Aparecen más destinatarios de fondos ilegales y apodos más sugestivos que los ya conocidos.

 

En la Argentina, Odebrecht dijo que “refuerza su compromiso indeclinable de colaborar con las autoridades argentinas y llegar a un acuerdo de colaboración y de reparación que permita esclarecer los actos ilícitos cometidos en el pasado y, como lo ha hecho en otros países”. Además, la constructora afirmó que “desde que asumió su responsabilidad frente a las autoridades de Brasil, Estados Unidos y Suiza, la empresa ha reconocido sus errores, ha cambiado su forma de gobernanza y ha implementado sistemas de control interno, bajo el monitoreo de las autoridades de Estados Unidos y Brasil. Odebrecht reitera su voluntad de seguir a trabajando en Argentina, preservando las fuentes de trabajo y colaborando con el crecimiento del país”.

 

En los documentos, además, los sobrenombres de los destinatarios aparecen por primera vez asociados a sociedades offshore. Se registró de qué empresa fantasma salían los fondos para pagarle a cada receptor de los pagos y a través de qué offshore iba a cobrar el dinero. En algunos documentos incluso figuran los datos de las cuentas bancarias de estas compañías fantasma.

 

Odebrecht giró fondos ilegales por la ampliación de los gasoductos troncales (que en las planillas figura como “Dutos Argentina”, obra que comenzó en 2006 y se extendió durante años); y por la planta potabilizadora de agua Paraná de las Palmas, de la empresa estatal Aysa. También figura un pago por el Gasoducto General San Martín.

 

La obra del soterramiento del Ferrocarril Sarmiento aparece por primera vez en estas planillas de pagos ilegales. El destinatario del dinero fue identificado con el apodo “De Niro”. Recibió un pago de US$ 193.500 a través de la sociedad uruguaya Sabrimol Trading SA. La Justicia argentina atribuye esta empresa al empresario Jorge “Corcho” Rodríguez, allegado al ex ministro Julio De Vido.

 

En la lista de apodos de los pagos ilegales de Odebrecht que ahora salen a la luz figura “Rohla”. Su traducción del portugués es “corcho”. Recibió doce pagos (once individuales y uno compartido) a través de Sabrimol Trading y otras dos offshore.

 

Rodríguez aseguró que “nadie en Odebrecht jamás lo llamó Rohla o Corcho”. Dos ex ejecutivos de Odebrecht, Marcio Faria y Luiz Antonio Mameri, lo identificaron ante la Justicia brasileña como supuesto intermediario de pagos a ex funcionarios kirchneristas. En el caso del soterramiento, señalaron al ex CEO de Iecsa, Javier Sánchez Caballero.

 

El ex ejecutivo de la constructora que entonces era propiedad de Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri, niega haber jugado ese rol o cualquier otro papel delictivo en el caos Odebrecht. En la causa de lo cuadernos admitió haber pagado sobornos a ex funcionarios de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner.

 

En sus declaraciones, Marcio Faria y Mameri apuntaron también a Roberto Baratta, ex funcionario del ministerio de Planificación, como uno de los receptores de supuestas coimas. Tanto Baratta como Rodríguez negaron estas acusaciones ante la Justicia.

 

Otro receptor del dinero negro fue apodado “Cuca” y un tercero, “Inseto” (insecto en portugués). La palabra “barata” en portugués significa “cucaracha”. Baratta niega haber recibido sobornos o pagos ilegales de Odebrecht. Sabrimol Trading es una de las 10 sociedades offshore identificadas en esta investigación como receptoras de los pagos ilegales.