El director gerente interino del FMI, David Lipton, NA(Foto:NA)

El FMI recortó este lunes la perspectiva de crecimiento de la economía argentina para los próximos dos años y subió la estimación de inflación, pero flexibilizó la meta fiscal dando oxígeno para que el país pueda seguir recibiendo auxilio financiero sin necesidad de alcanzar el déficit cero este año.


La entidad difundió el reporte sobre la situación económica argentina correspondiente a la cuarta revisión del acuerdo, que autorizó el desembolso de US$ 5.400 millones.


El documento advierte que el "principal riesgo sigue siendo un cambio prolongado en preferencias de la cartera fuera de los activos argentinos, como resultado de crecientes incertidumbres sobre el futuro panorama político".


Alertó que la probable dolarización "provocará presiones de depreciación, pasando a la inflación y dando lugar a un aumento en la relación deuda-PIB y una mayor pérdida de reservas de divisas que la proyectada".


El FMI dispuso flexibilizar la meta fiscal para este año al ubicarla en 0,3%, desde el 0% previo, que facilitará al Ministerio de Hacienda el cumplimiento de la meta.


También subió la meta fiscal del tercer trimestre, desde el superávit acumulado de $ 60.000 a los $ 70.000 millones y accedió a dar mayor posibilidad de acumular futuro de dólares, hasta US$ 3.600 millones a septiembre, desde el anterior que era de US$ 1.000 millones.

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El documento eleva su pronóstico de inflación del 30,5% previo al 40,2%, lo cual producirá que las tasas de interés deberán mantenerse elevadas por más tiempo de lo previsto, impactando en la actividad económica.


Señaló también que la contracción económica llegará este año al 1,3%, subiendo levemente su anterior proyección del 1,2%, y bajó al 1,1% la del año próximo, que antes era de 2,2%.


El documento sostiene que "se espera que la inflación termine el año en alrededor del 40 por ciento debido al aumento de los salarios nominales y un aumento significativo en las expectativas de inflación".


Añade que "las tasas y el menor crecimiento han contribuido a elevar los niveles de deuda a mediano plazo a 60 por ciento del PIB en 2024".


El FMI consideró también "probable que una menor recaudación de impuestos en términos reales reduzca los ingresos en alrededor del 1 por ciento del PBI".